13 ☛ Cuando no sale: sobre el empezar, el acabar y el Fail Faster #ECDD

Este es este decimotercer episodio del Club del Dibujo, pero además, es el primero de la segunda temporada. Estrenamos nuevo ciclo y la verdad es que me ha costado ponerme con este capítulo. A lo tonto han ido pasando las semanas y he ido, sin darme cuenta, posponiendo el estructurar los nuevos episodios que están por venir. Y de eso te quiero hablar, de ese momento concreto que listas proyectos, los abarcas mentalmente una y otra vez, pero que nunca empiezas. Y quien dice empezar, dice acabar. Cuando te das cuenta que llevas en un mismo proyecto más tiempo del que deberías y por mucho que lo intentes o quieras, no sale adelante. Hoy hablaremos sobre el empezar, el acabar y el Fail Faster.

En este episodio colaboran Pedro Delgado y Mar Villar.
Además tendremos a io Bru con su nueva sección: El Consultorio de io Bru.

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RECOMENDACIONES DEL PROGRAMA:
· Video Podcast Streaming de Dibujantes
· Don Serifa Podcast

CANCIÓN DE ESTE EPISODIO: Mrs. Robinson de Simon & Garfunkel

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Transcripción del podcast:

En la transcripción del programa no incluye las colaboraciones de otros profesionales. Si quieres disfrutar de ellas, escucha el programa en audio.

Este es el decimotercer episodio del Club del Dibujo, un podcast sobre el mundo de la ilustración y la profesión de ser dibujante. Y es el decimotercer episodio, pero el es el primero de la segunda temporada. Empezamos nueva temporada y traigo nuevas energías para intentar que este nuevo ciclo sea tan interesante como el primero. Muchas gracias a todos lo que habéis estado apoyando El Club del Dibujo desde su inicio. Espero poder madurar y fraguar una temporada todavía más interesante tanto para ti como para mi. Que sea útil para todos.

La verdad es que me ha costado ponerme con este capítulo. A lo tonto, y poco a poco, han ido pasando las semanas y he ido, sin darme cuenta, posponiendo el estructurar los episodios a tratar en la segunda temporada. Y de eso te quiero hablar, de ese momento concreto que listas proyectos, los abarcas mentalmente una y otra vez, pero que nunca empiezas. Y quien dice empezar, dice acabar. Cuando te das cuenta que llevas en un mismo proyecto más tiempo del que deberías y por mucho que lo intentes o quieras, no sale adelante. Hoy hablaremos sobre el empezar, el acabar y el Fail Faster.

Muchos tenemos buenas intenciones. Buenas ideas. Buenos proyectos. ¿No te ha pasado que tienes una idea para un libro ilustrado que sabes que lo petaría? ¿Qué tienes un pack de stickers digitales que seguro que se venderian como churros? O incluso esa ilustración que sabes que marcará un antes y después en tu estilo gráfico. Lo dicho, buenas ideas, pero que sencillamente no salen. Ya sea porque nunca empiezas con ello o no lo acabas. Estos son dos de los problemas más comunes que me pasan y que creo que compartimos no solo ilustradores, sino toda profesión creativa. La incapacidad por activa o pasiva de sacar a buen término un proyecto, o como lo llamo yo, una tarea. Pero antes de ponerme con el tema, te recuerdo que en este club venimos a contar nuestras experiencias y yo te voy a relatar la mía. No es una verdad absoluta. Es muy posible que no tenga nada que ver con la tuya o con la de otros, pero es mi realidad. Espero que te sirva o encuentres lazos comunes en mi relato. Son conclusiones personales que nacen de preguntas y dudas, que normalmente me llevan a otras tantas.

Quiero hablar de este problema, no tanto para resolverlo, sino para hacerlo evidente y creo que es un de los problemas más comunes en la vida del autónomo freelance y la gestión de tiempo y proyectos. Voy a ponerte de ejemplo mis casos y como yo intento resolverlo, pero lo interesantes es que tu me comentes si también lidias con ello y cómo consigues resolverlo. Y comienzo por el primero, es decir: El empezar un proyecto, una obra o trabajo, o como ya te he dicho, empezar una tarea. Como he comentado, me ha costado mucho ponerme con este episodio. Sin quererlo, se ido quedando atrás y se ha pasado todo el verano por delante con el run run en la cabeza de que tenía que aprovechar y adelantar trabajo del podcast. Y como este episodio, tengo mil proyectos que por muy interesantes y suculentos que me parecen, por alguna razón no me pongo con ellos. Ya sea una serie de ilustraciones sobre una temática, como el hacer un tributo con varios dibujos a un videojuego de mi infancia, a tareas más importantes, como es el realizar mi página web o preparar un portafolio decente. Hay ciertos trabajos que, aunque los estudie, los liste y los ponga como prioridad, por alguna extraña razón no los empiezo. Se quedan relegados, casi a la sombra de otros, perdiendo prioridad y solo volviendo a mi mente cuando veo esa lista de proyectos a realizar, y entre todas las tareas tachadas, hay unas cuantas que no lo están, y estas, normalmente, siempre son las mismas. ¿Entonces, qué está ocurriendo?

En esto quiero hacer hincapié, porque muchas veces no evolucionamos o crecemos como profesionales porque nunca empezamos una tarea importante. Sabes que me encanta y que te fomento que analices, estudies y saques conclusiones de todo proyecto que inicies, para así tomar buenas decisiones. Pero esto tiene una parte mala. Y es que, el analizar y tomar decisiones no es lo mismo que hacer y crear. Muchas veces, nos podemos escudar en que debemos hacer este proyecto o esta tarea, que es lo adecuado, pero a la hora de la verdad, no nos ponemos con ella. Yo el primero.

Primer problema: no lo empiezo. ¿Pero por qué no lo empiezo? ¿Porque esa tarea tiene menos prioridad y va bajando en la lista de proyectos a realizar? y así constantemente. Cada semana o mes la vuelvo a rescatar, y cada mes se queda en el fondo de las tareas. Lo que me ha enseñado mi experiencia es que siempre hay algo detrás de estas decisiones. Sea de manera consciente o no. E intentar averiguar el porqué me ayuda a tomar una decisión sobre el proyecto pospuesto. Sabes que yo listo mis tareas. Y les doy prioridad. Pero en el día a días van saliendo imprevistos, y las prioridades cambian constantemente. Te voy a poner de ejemplo algo que me está pasando actualmente: el diseño de la nueva web de Squid&Pig. Llevo la friolera de 3 años haciéndola. Si, tres malditos y largos años. ¿Esto tiene sentido? claro que no! Y es que siempre sale algo que hace que no me ponga con ello: un correo de un nuevo cliente, un proyecto que estoy trabajando, un imprevisto en el desarrollo o, porque no decirlo, este mismo podcast. Semana a semana, mes a mes, se va quedando relegada, y no sale.

Cuando me doy cuenta, ya ha pasado varios meses. Es cuando veo que hay algo mal. Y en ese punto es cuando uso ciertas preguntas que me ayudan a entender la naturaleza de este retraso. De esta posposición infinita.

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La primera de ellas es: “¿Quiero hacer esta tarea?”. Importante, es quiero; no debería o si sería lo adecuado. Es decir, apelo al sentimiento, a lo que siento. ¿Realmente quiero hacerlo? Sea bueno o malo. Porque a veces, hay tareas que son buenas el realizarlas, pero que suponen un desgaste, lo que hace que las vayamos dejando atrás, para otro momento. A mi me ocurre mucho esto con los sketch books o libros de bocetos. Me encanta la idea de hacerlo, de ponerme a dibujar con técnicas tradicionales. Dibujar por dibujar, para practicar. Pero por mucho que lo intente, no las empiezo. Las voy amontonando en un cajón, con idea de ponerme con ello, pero nunca tengo el momento adecuado. Después de mucho darle vueltas me he dado cuenta que detrás de esta dejadez de no abrir la libreta, lo que hay es miedo a la hoja en blanco. Miedo a mi mediocridad en el dibujo no digital. Miedo a volver a coger un lápiz después de años sin hacerlo y darme cuenta que no valgo para ello. Evidenciar lo que ya sé, que tengo la mano oxidada. Esa inseguridad me bloquea sin darme cuenta y hace que sencillamente no quiera empezar el sketchbook. Me costó verlo, pero es así. Si no quieres hacerlo, mi consejo es que no lo hagas. Suena algo extremo, pero a veces creo que hay que serlo. Elimina esa tarea y enfoca tu energía en algo más productivo.

En cambio, si aún quieres hacerlo pasa a la siguiente pregunta: “¿Debo hacerlo?”. No es lo mismo querer que deber. Vuelvo al caso de la página web. Ponerme con la web no es divertido. Me aburre y me estresa el codear, maquetar y preparar los proyectos para subirlos. Pero es necesario para mi trabajo como profesional. Es algo muy importante en mi modo de trabajar, ya que es el único lugar donde aglutino mi obra, tendiendo un control real sobre ella. No es un portal o comunidad online, ya sea behance, instagram o cualquier otra donde no tengo un poder sobre mis proyectos. O por lo menos no todo el control que realmente quisiera. En mi web yo tengo la capacidad de enseñar el trabajo como yo quiero al cliente o a mis seguidores. Es algo que continuará así hasta que yo quiera. En instagram o behance no sabemos hasta cuando estará. En internet todo sube, y en cierto momento baja. Pasó con otras comunidades como deviantart, fotolog, blogspot, tumblr y otras tantas. En las comunidades, tu trabajo es UN contenido. En tu web, tu trabajo es EL contenido. Así que si la respuesta es que debes realizarlo, que es un deber inamovible el realizar esa tarea para crecer como profesional, entonces pasamos a la siguiente y última pregunta. En cambio, si la respuesta es negativa, que no debes hacerlo, pues la eliminamos para centrarnos en otros proyectos más importantes que si son necesarios.

Lo siguiente y última pregunta que me hago es un poco compleja, y es si ¿Ahora es necesario hacerlo? o con otro enfoque sería: ¿Sigue teniendo sentido hacer este proyecto o tarea? A veces pasa tanto tiempo desde que decido hacer una tarea, que al verla de nuevo, a lo mejor ya está deformada y desfigurada. Yo evoluciono como profesional, y si no me replanteo los proyectos pendientes, a lo mejor me pongo a realizarlos por un sentimiento de responsabilidad anterior o antigua. Puedo abarcar un proyecto que no encaje en mi nueva comunicación. Imaginate que escribí en su momento un libro ilustrado. Lo dejé, y empezaron a pasar meses sin tocarlo. Es posible que cuando lo coja de nuevo y me pongas con ello, no lo vea con los mismo ojos que entonces. ¿Tiene esto sentido? ¿Sigo siendo el mismo profesional que entonces? ¿Ese proyecto va en la dirección que quiero ahora?

Muchos ilustradores se encuentran con anclas en su vida laboral, donde los clientes les piden proyectos con estilos o discursos suyos antiguos y que no les dejan evolucionar hacia donde ellos quieren ir en ese momento. Por eso hay que tener cuidado de no ser uno mismo el que se imponga estas anclas. Las anclas dan seguridad y estabilidad, pero no te dejan viajar y evolucionar como profesional.

Si después de todas estas preguntas aún quiero y debo realizarlo, utilizo dos parámetros o herramientas para llevarlo a buen puerto: las prioridades y los deadlines (o más bien dicho, las autoentregas). Las prioridades es darle el peso real al proyecto o tarea. Por encima de las demás y de manera objetiva. No dejar que otras tareas se la coman. Es decir, focalizarnos en ella y darlo todo para sacarlo. Incluso entendiendo que es muy posible que diga que no a otras tareas más interesantes, pero no tan importantes. Enumerar y valorar la prioridad es muy importante en mi método de trabajo. Y a veces hay que parar para verlas de manera objetiva, ya que el día a día nos las vuelve subjetivas. Así, por comparación podré saber si es más importante realizar esa publicación en instagram, acabar de maquetar el proyecto para behance o traducir la web al inglés. Después viene el darle una fecha de finalización. Un deadline. Convertirse en cliente, y ponerte una fecha real y seria. Una semana, un mes, un año. Sea la que sea, hacer todo lo posible por sacarlo antes de esa fecha de entrega. Y si llega y no lo tengo: Desecho la tarea. Si no he podido llegar a tiempo a realizarla es, o porque tenía mal la prioridad, o porque han entrado tareas con más prioridades.

En estos casos yo siempre me pongo la regla de las 3 oportunidades: hasta 3 veces puede pillarme la fecha de entrega. La primera por culpa de terceros, la segunda por culpa mía y la tercera culpa del proyecto. Si a la tercera no puedo sacarlo, yo mismo me despido del proyecto. Si no he conseguido sacarlo en las tres oportunidades, ya es muy difícil que lo saque más adelante. Todo depende de la importancia de la tarea. Evidentemente, si es algo tan importante como la web portafolio, lo que haría es dejarla en el cajón, en stand by, y volver a cogerla más adelante, ya que ahora la realidad del día a día me ha demostrado que no es viable sacarla en este momento laboral o vital en el que me encuentro. En resumen, cuando me doy cuenta que un proyecto no se inicia, debo ser consecuente e intentar decidir si continuar con él, por mucho que me pese.

Personalmente creo que el querer hacerlo tiene mucho peso. Los sentimientos que nos transmite, la sensación que nos da cuando pensamos en la susodicha tarea nos resolverá mucho sobre la verdadera naturaleza de su pospuesto. Y es que iniciar o empezar, para mi, siempre es difícil. No se para ti, pero para mi gran parte del problema de hacer cosas está ahí: No empezarlas, posponerlas. Me es más difícil ponerme con ello que hacerlas en sí mismas. La acción de ponerme con ello supone una dificultad más alta que el realizarlas. Creo que aquí el refrán de “No dejes para mañana, lo que puedes hacer hoy” tiene más sentido que nunca. Pero hablando con otros amigos y colegas no siempre es así. Hay muchos profesionales que no tienen este problema. Son starters, o iniciadores, y se lanzan al proyecto sin problemas. No se lo piensan. O se lo piensan con mucha cabeza y orden. Pero a veces tienen otro problema que también comparto, y es el de no acabar la tarea, es decir, trabajar y trabajar en un proyecto, que este nunca quede finalizado.

Y antes de volver con el tema, quería hacer una pequeña pausa para una recomendación o lo que se llama spam del bueno. Y es que mi compañero Pedro Arilla ha vuelto con Don Serifa, el podcast de tipografía de habla castellana por excelencia. A lo mejor no lo sabes, pero antes de ilustrador era diseñador interactivo, y la tipografía era algo realmente importante en mi vida. Siempre me ha encantado la letra y toda la cultura que hay alrededor, y aunque ya no ejerza tanto con ella, sigue teniendo peso en el trabajo como ilustrador que realizo, ya que muchos de los parámetros y conceptos comunicativos se comparten en ambas disciplinas. Por eso, te recomiendo este retorno de Don Serifa podcast en su segunda temporada. Puede que nunca hayas escuchado nada sobre la tipografía, pero dale una oportunidad y quien sabe, a lo mejor descubres que te apasiona tanto como a mi. Te invito que escuches el segundo episodio dedicado a un referente del mundo de la tipografía: ERIC GILL, donde podrás descubrir y alucinar como se une el arts&crafts, el logo del metro de Londres y la zoofilia. Todo en una interesante historia real. Puedes encontrar todo el contenido de Don Serifa en su web: www.donserifa.com

Ahora ya vuelvo al tema que tratamos en este episodio, en concreto toca hablar sobre otro de los impedimentos comunes del ilustrador. Y este es el no saber o poder acabar una proyecto, obra o tarea. Antes te he hablado de no dar el paso a comenzarla, pero ahora me centraré en el final: cuando ya estás trabajando en ella, y sigues trabajando, y trabajando, y trabajando… y el proyecto nunca acaba. Nunca se finaliza. Y no se a ti, pero a veces, si no tengo cuidado, estoy con tres o cuatro proyectos a la vez, y aunque estoy trabajando en todos, ninguno se acaba. Es decir, tengo proyectos a medio hacer. Y aunque pasen las horas con ellos, siguen estando en la lista de “trabajando en ello”. Esto me ocurre bastante menos que los que te he explicado antes de no poder comenzarlos, pero me ocurre varias veces al cabo del año.

Y es que hay muchas razones para tener los proyectos iniciados y sin acabar. Y el más claro es que hay algo genial en empezar algo. Cuando tengo una idea, cuando de pronto me viene ese momento mágico de: ¡qué proyectazo! Un montón de energía, predisposición y motivación viene de golpe. La motivación es buena. Es genial tenerla para hacer las cosas. Pero esta energía se agota. La motivación no es infinita. Llegado el momento, si no se gestiona bien durante el proyecto, se agota y pierdo el interés por el proyecto, dejándolo a medio hacer. La mala planificación del proyecto o tarea hará que de pronto vaya dejándolo poco a poco, y cuando me de cuenta, lo tenga a medio hacer y sin ganas de acabarlo. Pero me de pena dejarlo por toda la energía usada, las horas y el tiempo dedicados a él. Pero la verdad, creo que me estoy adelantando, y debería decirte las razones más comunes de porqué se me enquistan los proyectos normalmente. Espero que coincidan alguno con los tuyos si los tienes:

· El primero es el que te he comentado: Una mala gestión de mis energías y motivación que hará que pierda el interés por el proyecto. Parece una tontería, pero es algo que me pasa continuamente. Quemar esa motivación en la primera fase:, preparar todo, estudiarlo, bocetar.. y no continuar. Ese momento de tener la cabeza al 1000%, y al día siguiente al 5% ¿A ti no te ocurre?

· El segundo caso es el abandono por falta de tiempo o prioridad. Muy cercano a lo hablado en la parte de cuando no puedo empezar la tarea. A veces la gestión del día a día, el tener varios frentes a la vez, y prioridades superiores, como puede ser entregas para clientes, irán dejando apartado el proyecto. Puede que sea interesante, que le tenga ganas, pero mi realidad laboral no me lo permite. En este caso me es muy difícil de gestionar, y debo mantenerlo vivo hasta después de la entrega del los proyectos importantes. Esto me ha ocurrido recientemente con por ejemplo el Pin del décimo aniversario de Squid&Pig. Lo tengo preparado, todo el gasto calculado, con fotos geniales que me ayudó y realizó Joan Quirós en su estudio. Pero no lo lanzo porque no encuentro en momento para sentarme y preparar el lanzamiento. Está a punto, pero el día a día de los clientes y demás prioridades no me dejan. Muchas ganas de lanzarlo, poco tiempo para hacerlo.

· Y el tercer última razón que me pasa, es ser demasiado exigente o perfeccionista con el resultado. Por suerte, esto me lo he quitado de encima en los últimos años, pero seguro que te ha pasado alguna vez: trabajar en un proyecto y dedicarle mil y una horas, cambiándolo constantemente, mejorando o incluso empezando de nuevo con él varias veces.

Nuestro yo perfeccionista aparece y nos mete en un círculo vicioso de cambios constantes que hace que se alargue y alargue el proyecto. Lo peor es que a más tiempo pasa, más cambias como profesional, y más desvirtuado ves la obra en la que estás trabajando, queriendo cambiarla de nuevo, y así en un círculo vicioso infinito e infernal difícil de salir. Para tratar de resolver este tipo de proyectos, utilizo la misma técnicas o herramientas que en las tareas que no empezaba: Las preguntas del “¿Quiero hacer esta tarea?”, “¿Debo hacerla?”, “¿Es necesario hacerla? ¿Sigue teniendo sentido hacer este proyecto?” y las resuelvo con las técnicas de prioridades reales, deadlines y las 3 oportunidades que ya hemos hablado.

La verdad es que con ellas lo resuelvo, sobretodo las dos primeros ejemplos, el de los casos de la mala planificación y de la falta de tiempo y prioridad. Pero en el caso de la perfección hay una técnica que me ha ayudado mucho a sacar proyectos adelante. Tanto profesionales como personales: El Fail Faster. Ya comenté algo de ello en el episodio entre temporadas, y creo que es momento de explicarlo más detenidamente. Es una técnica de gestión basada en utilizar los errores como parte del crecimiento. Dar por hecho que habrán errores, fallos, y que estos son una de las maneras de hacer evidente en que fallamos para poder ver donde está el problema y resolverlo para que la siguiente vez no ocurra. Es decir, utilizar el error como crecimiento profesional.

Volvemos y esta vez con el fallo. El Fail Faster. El falla más rápido. Tus ideas no pueden ser todas preciosas y bellas. Tu ego no necesita protección. Cada fracaso es una oportunidad para mejorar. Cada fracaso es otra oportunidad para hacerlo mejor. Falla más rápido, porque fallar es cómo lo hacemos bien, cómo hacemos lo correcto. Y lo primero es aclarar que lo que voy a explicar es mi interpretación y adaptación del Fail Faster a mi modo de trabajo como ilustrador.

El Fail Faster se usa en metodologías I+D de creación de un producto o aplicación, donde se busca el mejorar y abaratar costes enseñando el producto lo antes posible a los usuarios potenciales para ver los errores y corregirlos en sus fases iniciales. La idea es corregir lo antes posible los posibles errores para eliminarlos y que no ocasionen grandes pérdidas a la larga y en fases más adelantadas. Una manera de aprender rápido: hacer visible el error para eliminarlo y entonces hacerlo bien. Para aprender y corregirlo. Esta técnica está muy ligada al mundo de los developers y desarrollo de aplicaciones y en el mundo de los videojuegos. Unido a las llamadas betas y alphas de juegos. Son testeos y pruebas de mejora.

La idea nace de que nada es perfecto. Todo es mejorable. Por eso el error es importante, nos hace ver lo que está por mejorar. El no centrarse solo en lo bien que está, sino centrarte en que se podría mejorar. ¿Cómo adaptar eso al mundo del dibujo profesional? Pues usándolo como herramienta para luchar contra el perfeccionismo y lo que conlleva a la hora de cerrar proyectos y tareas. El intentar ser perfecto nos llevará a que siempre retomemos la tarea de nuevo. Como ya hablamos en el capítulo de la perfección con Magoz la temporada pasada, la perfección no existe, solo es una percepción o un camino a seguir, pero no debería una meta. Por eso el fail faster puede utilizarse para luchar contra el bloqueo por finalizar un proyecto.

La idea central es que si acabas un proyecto, aunque no esté bajo ese ideal de perfecto que tienes en la cabeza, aprenderás mucho más que estar horas y horas, días y días intentando mejorarlo. Es mejor acabar algo y empezar otro para verter lo aprendido, que lidiar contra un error que a lo mejor no puedes resolver en el proyecto actual. Es decir, es mejor tener un plan que no tener plan e ir arreglandolo a medida que lo haces. Es mejor crear algo, que no crear nada. Aunque eso que hagas sea algo mediocre, o dicho de otra manera y mejor definido, que no esté perfecto. Mediocre es un adjetivo que la verdad, no me gusta usar. Un proyecto inicial te ayudará a ver los problemas que hay detrás, y eso te llevará a que la siguiente vez no los cometas. Por eso, falla, falla rápido, para poder mejorar rápido.

La experiencia y la práctica es una de las herramientas más poderosas que tenemos los dibujantes e ilustradores. La repetición y la exposición nos ayuda a evolucionar. Si buscas la perfección, si te dejas llevar por una preparación excesiva, que lo perfecto vaya a dictar la obra, está nunca estará preparada. Solo se quedará en papel, en idea, o en proceso, nunca en arte final. Por eso se enquista. Sea en la idea o en los procesos. Pero lo importante es sacarla. Por que sin ese hecho, el acabarlo, no das el siguiente paso. Qué es continuar creando. Acepta el error, el fallo. Abrázalo. Puede que duela, puede que te golpee tu ego y que evidencie tus faltas, pero aprenderás mucho con ello. ¿Qué es más importante? ¿Mejorar como profesional o mantener tu ego alto? Yo esto lo tengo muy claro. Personalmente creo que debemos tener algo de exposición para ser consciente de nuestras faltas. No significa que sea la única manera ni técnica para ver los fallos, pero a mi me sirve de manera brutal. No sabes lo importante que es para mi el feedback de amigos y compañeros de profesión sobre la obra que realizo.

Puede ser que duela su crítica, pero si es constructiva, me ayudará a mejorar. Evidentemente debes saber leer entre todo lo que te digan y saber en que debes hacer caso y en que no. Ellos no siempre tienen toda la información, o no tanta como tú. Pero sin esa crítica y exposición, no hay mejora, o por lo menos, no tan rápida. Un ojo ajeno, una mente diferente, ve la obra de otro ángulo. Ve cosas que tú, justo por estar dentro, a veces no eres capaz de ver. A mi me ocurre mucho esto. De nuevo voy a utilizar un dicho “Que los árboles no te impidan ver el bosque”. El detalle no te deja ver la totalidad. En definitiva, es convertir el fallo en oportunidad de aprendizaje. Ya sea por uno mismo o por un tercero. Y la única manera de conseguir esto es haciendo y haciendo. Creando y creando. Finalizando y finalizando.

Todo esto liga con una frase muy famosa entre dibujantes que es el conocido “FINISHED, NOT PERFECT” Acabado, no perfecto. Esa es la idea. Las obras no desaparecen por lo malas que sean, sino porque no nacen. Además tendríamos que hablar un día de lo que percibimos sobre lo que es bueno y lo que no. Porque hay mucha chicha detrás de ello. Y tendríamos que definir el concepto de “bueno”. Sencillamente, no te juzgues. Intenta que la perfección sea parte del camino, intenta hacerlo lo mejor posible. Acábalo, falla, mira que puedes mejorar, y a la siguiente hazlo mejor. Es sencillo, pero los dibujantes llegamos a ser obsesivos, o por lo menos yo, con lo que hacemos, pensando que lo primero que hagamos será nuestra mejor obra, cuando lo normal es que para crear un éxito hayas tenido que realizar muchas pruebas y proyectos paralelos. Pocos escritores o autores lo petan con su primera obra. Los hay, pero se cuentan con los dedos de la mano. Es con trabajo constante, con práctica y con publicaciones que van ganando en experiencia y fraguando su obra. Con todo esto no estoy diciendo que no cuides tu obra, ni mucho menos, como he dicho antes, la perfección debe ser un parámetro a tener en cuenta en la ecuación. Creo que hay que intentar buscar la excelencia como medio, pero no como meta. La verdad es que no se cuantas veces ya he dicho esto en los episodios.

A mi esta técnica me ayuda mucho. Yo no soy el mejor dibujando, ni animando, y tengo demasiado ojo crítico a lo que hago. Si dejara que la perfección se apoderada de mi mente, nunca publicaría nada. Nunca acabaría ningún proyecto. Desde este podcast a la obra que hago con Squid&Pig. Pero hace mucho aprendí que tampoco pasa nada, que es parte del juego el crear y lanzarlo sin ser 100% perfecto. Más que nada porque con el tiempo, lo perfecto para mi cambia, y mi percepción sobre lo que debe ser perfecto no es lo mismo ahora que hace un año, y es muy posible que para el año que viene haya vuelto a cambiar. Pero gracias a que he acabado la tarea, el proyecto, tengo material para poder ver, comparar y mejorarme a mí mismo. La competición siempre es contra uno mismo. Y con esto acabamos el tema del episodio de hoy. ¿Qué te ha parecido? ¿A ti también te ocurre que te bloqueas y los proyectos se enquistan antes o mientras los produces? ¿Conocías el Fail Faster? ¿Crees que es una buena manera de crear? ¿Cuál es tu caso? Cuéntamelo.

¿Te ha gustado el programa? Si es así y quieres ayudar a El Club del Dibujo, en esta segunda temporada he creado una cuenta en Ko-fi, la plataforma de apoyo a los autores, donde puedes invitarme a un café virtual y así apoyar al podcast. Yo te invito a un whisky ahora, tu me invitas a un café después. Será una manera de que pueda hacer que esto crezca, como por ejemplo con un dominio y hosting propio. Así que, si quieres, puedes invitarme a un café en www.ko-fi.com/elclubdeldibujo

Ahora vamos a hablar de novedades de El Club del Dibujo. Durante este verano, como conserje del Club que soy, he hecho limpieza y he abierto habitaciones que había en el local del Club. Han estado cerradas bastante tiempo y era hora de hacer limpieza y darles una utilidad. Las he dejado todas dispuestas para que compañeros y amigos puedan darles usos. Así, de esta manera, a partir de este episodio, y si todo va bien en esta 2ª temporada, tendremos varias secciones, varias habitaciones habilitadas para nuestros compañeros, y en cada episodio tendremos una sección. Para estrenar la segunda temporada tenemos el placer de tener a Io Bru, cabeza de Ilustrando Dudas. Io está especializada en todo lo relacionado con la profesión del dibujo y la ilustración: sus mercados, canales de acceso, legalidad, portafolio, promoción, gestión y organización. Estoy seguro que la conoces de su proyecto de Ilustrando Dudas, un portal referente dentro del sector del dibujo profesional. Y si no es así, ya estás tardando en pausar este podcast ir a ver todo lo que contiene en www.ilustrandodudas.com. Muchos de los oyentes me envían dudas y preguntas por privado. Muchas veces salen temas muy interesantes y es una pena que estas se queden entre nosotros. Por eso, hablando con io hemos llegado al acuerdo que a partir de ahora, y cada 3 o 4 episodios, tendremos la sección que hemos llamado “El Consultorio de io Bru” y donde ella contesta de manera cercana y profesional aquellas dudas que tengáis.

Muchas gracias io por tu experiencia y por ser parte de El Club. Es todo un honor que hayas querido venir y aposentarte en una de nuestras habitaciones del Club. Mil gracias io! Y gracias a todos aquellos que habéis enviado vuestras dudas y preguntas. Sin vosotros esta sección no existiría. Gracias a todos los que estáis activos en las redes sociales del Club y dais vida a nuestra comunidad. Recuerda que puedes hacerle llegar tus dudas profesionales a io a través de nuestro mail: elclubdeldibujopodcast@gmail.com con el asunto “El Consultorio de io Bru”. Puedes enviar textos o audios, y decidir si nos lo haces llegar con tu nombre, marca profesional o con un pseudónimo anónimo. Así que ya sabes, amigo Borrador Rosa, si te animas a participar, io te resolverá tus dudas. Solo un detalle, intenta ser claro, conciso y directo. Textos que no sobrepasen los 30 o 40 segundos de lectura y audios no más largos de 1 minuto. Espero que te haya gustado esta nueva sección. No dudes en decirme tanto a mi como a io que te parece. Estaremos ansiosos de tener feedback sobre estas nuevas secciones que van a ir viniendo en esta segunda temporada. En el próximo programa, tendremos más sorpresas.

Pero en este episodio aún no hemos acabado con ellas. Y tengo algo que anunciar, y es que al final puedo decir que el evento de El Club del Dibujo, en Vivo y en Directo ya va a ser una realidad. El próximo jueves 28 de noviembre por la tarde, si no ocurre ningún impedimento, nos reuniremos en València, más concretamente en Convent Carmen, un espacio de cultura en pleno centro de la ciudad, que nos han cedido una estancia para poder celebrar nuestra reunión. Un espacio mágico, ya que estaremos dentro de un antiguo convento, y justo dentro de un iglesia. Un lugar especial para un momento especial. Tendremos a dos amigos y colegas que vendrán como ponentes. Ellos son Nuria Tamarit, ilustradora y dibujante de cómics y Ink Bad Company, ilustrado que tuvimos el placer de tenerlo en las miniexperiencias en la primera temporada. Ellos nos prepararán unas charlas donde dialogaremos y disfrutaremos de su compañía y de todos los que vengáis. Ahora mismo no os puedo contar mucho más, ya que estamos trabajando en ello, pero estad atentos a las redes sociales, la web o el feed del podcast, ya que volveré a anunciar el evento para manteneros informados. Espero que podamos vernos en real y me saludeis. Será una tarde inolvidable.

Ahora viene el momento de la recomendación, y hoy te voy a recomendar el videopodcast Streaming de Dibujantes. Un proyecto de los dibujantes David López y David Lafuente. Es un canal de youtube donde suben episodios en formato podcast hablando sobre la profesión de ser dibujantes de cómics. Tertulias con otros dibujantes y profesionales, consejos sobre el dibujo, rankings, directos, y mucho más contenido de calidad. Sobretodo me encanta su cercanía y veracidad. Tienen unos invitados de lujo como Maribel Carod, Bamf, Zayas, Clara Soriano o Isaac Sánchez entre otros y consiguen unas conversaciones de lo más entretenidas y didácticas. Material de primera que os recomiendo muchísimo, ya no solo si eres dibujante de cómics, o si eres ilustrador, aficionado, o sencillamente quieres pasar un buen rato. El podcast se puede seguir perfectamente sin ver el contenido del video, pero te aconsejo ver lo que van poniendo en él, ya que hay videos de procesos de trabajo muy interesantes. Puedes encontrar su canal buscando en youtube Streaming de Dibujantes o en twitter con el usuario StrmnDibujantes. Aunque te recuerdo que podrás encontrar todos los enlaces en la entrada de este episodio en la web de El Club del Dibujo.

Para ir finalizando te quiero recordar que puedes apoyar a El Club del Dibujo a través de los cursos de Domestika. Si estás pensando en darte de alta como usuario en Domestika, o en comprar alguno de sus cursos o packs, puedes hacerlo a través de las url de acceso que encontrarás en la web de El Club. Si lo haces a través de ellos, los chicos de Domestika nos harán un micropago por haberlo hecho a través de nosotros. A ti no te costará nada, pero harás que podamos generar unos pequeño ingresos que después podré invertir en mejorar el Club del Dibujo o incluso poder comprar cursos y regalarlos con sorteos. Además, puedo crear códigos descuentos de hasta el 40% o pedir lecciones abiertas a ciertos cursos. Así que si necesitas un descuento o quieres probar una lección de algún curso, avisarme, y si somos unos cuantos, podré generar cada cierto tiempo uno para que así os ahorréis unos cuantos euros o dólares. Podéis acceder a través de bit.ly/domestikacursos y así apoyarás a El Club.

Y hasta aquí este capítulo de el Club del Dibujo. Si te ha gustado este episodio recuerda darle una estrellita, un like, una recomendación o un comentario en la plataforma donde nos escuches. Esto hará que el Club del Dibujo sea más visible. Incluso puedes compartirlo o hablar de él entre amigos y redes sociales. A más gente conozca este club, más interesante será vuestro feedback. Te lo agradecería muchísimo. Para poder mejorar y hacer de El Club del Dibujo un lugar mejor e interesante hazme llegar tus comentarios y opiniones. Te animo a que me lances un tema directamente y así crear programas interesantes para todos. Yo espero hablar sobre varios temas: sobre la profesión: el mundo freelance, los portafolios o el valor de nuestro trabajo. Sobre nosotros mismos: la crítica a nuestra obra, la motivación o cómo lidiar con la depresión. Si quieres que hable de un tema en particular, o alguna duda que tengas, envía un mail a elclubdeldibujopodcast@gmail.com. Prometo leerlos todos y que seas parte del podcast.

Y me vas a tener que disculpar, pero ya se está haciendo tarde. Tengo que sentarme y ver qué proyectos tengo abandonados y decidir si eliminarlos de mi lista de tareas para no bloquearme. Toca priorizar, que uno tiene que ganarse sus lentejas. Si quieres, quédate un rato más, estás en tu casa. Pero recuerda cerrar la puerta al salir. Vuelve cuando quieras y conversaremos otro ratito. Te dejo con “Mrs. Robinson” de Simon & Garfunkel. Espero verte pronto. Nos escuchamos en El Club del Dibujo.


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