10 ☛ El Miedo: del YO, del Entorno y de la Profesión #ECDD

En este décimo episodio de El Club del Dibujo te hablaré sobre algo que, durante estos años, he visto que es común en muchos dibujantes e ilustradores. Algo que siempre ha estado a mi lado pero que se acentuó cuando decidí dedicarme en este oficio. Hoy te hablaré sobre: el miedo.

En este episodio colaboran Chema Peral y Eva Carot.

Puedes escuchar el programa en:
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Recomendaciones del programa:
· Encuesta nacional de ilustración “Ud. está aquí” de la APIM – PDF
· Christoph Niemann: How to Overcome the 3 Fears Every Creative Faces
· Viviendo del Cuento Podcast: 3×06 Síndrome del impostor
· YoDibujo Podcast: 1×02 El Miedo del Dibujante
· Curso Domestika de Ustudio Mol+Carla Berrocal: Ilustración tradicional y digital

Canción de este episodio: America de Simon & Garfunkel

 

Transcripción del podcast:

En la transcripción del programa no incluye las colaboraciones de otros profesionales. Si quieres disfrutar de ellas, escucha el programa en audio.

Este es el décimo episodio del Club del Dibujo, un podcast sobre el mundo de la ilustración y la profesión de ser dibujante. En el capítulo de hoy te hablaré sobre algo que, durante estos años, he visto que es común en muchos dibujantes e ilustradores. Algo que siempre ha estado a mi lado pero que se acentuó cuando decidí dedicarme en este oficio. Hoy te hablaré sobre el miedo.

Es un tema muy complejo, y que para poder estructurar y poder hablarte en este programa le he dado muchísimas vueltas. Y creo que este episodio va a ser más expositivo que resolutivo. Te recuerdo que en este club venimos a contar nuestras experiencias y yo te voy a relatar la mía. No es una verdad absoluta. Es muy posible que no tenga nada que ver con la tuya o con la de otros, pero es mi realidad. Espero que te sirva o encuentres lazos comunes en mi relato. Son conclusiones personales que nacen de preguntas y dudas, que normalmente me llevan a otras tantas. Y por eso, en mi caso particular, el miedo es algo constante. Siempre está ahí. De una manera u otra. Pero siempre está presente. Voy a aprovechar para mostrar los miedos que me he ido encontrando durante este tiempo, y si puedo, te diré como he tratado con ellos, pero mi idea es que este programa abra la posibilidad de poder centrar episodios futuros a miedos más concretos y así desarrollarlos más profundamente.

Por eso, te pido que comprendas que yo no soy un experto, ni un entendido. Sencillamente los sufro. Mis consejos y palabras son solo eso, palabras dichas al aire y consejos que me doy a mi mismo. Por eso, si el miedo está en tu vida, y te lleva al bloqueo y te impide vivir, ves a un especialista para poder tratarlo adecuadamente. Los problemas de salud mental son un problema muy serio y no soy nadie para decirte cómo lidiar con ellos. Este programa es más una manera de hacer evidente lo que me ha pasado y que creo que hay miedos comunes en muchos dibujantes profesionales. Porque durante este tiempo, hablando con amigos, conocidos y otros profesionales hay una constante que nos afecta: y ese es el miedo.

Y no lo definiría solo a dibujantes e ilustradores, sino a todo tipo de profesiones creativas. Sí, ya sé que el miedo es parte del ser humano y nos afecta a todos por igual, pero quiero remarcar ciertos patrones de miedos relacionados con los creativos, autónomos y enfocarme en la experiencia propia que es la de un ilustrador o diseñador de personajes.Por eso, por esa constante en las conversaciones, sea de manera directa o indirecta, quiero abrirme y deciros todo lo que me ha dado miedo durante estos cinco años.

Pero primero de eso, quiero ver cómo definimos el miedo. Ya que cada uno vive una realidad y el miedo puede tener muchos enfoques. Para ello voy a ser evidente y voy a tirar de diccionario. La definición de miedo que da la RAE es: 1. Angustia por un riesgo o daño real o imaginario. Y 2. Recelo o aprensión que alguien tiene de que le suceda algo contrario a lo que desea.

Bastante correcta esta definición. Para mi es una unión de los dos conceptos: Una angustia o aprensión que tengo hacia un riesgo, daño real o imaginario contrario a lo que deseo y que puede suceder. Por naturaleza, todos tenemos miedo. Es un mecanismo de autodefensa del cuerpo. Forma parte de nosotros desde que nacemos, y está durante toda nuestra vida cambiando de forma y adaptándose a nuestro yo de ese momento. Es una constante, y creo, que es un modo que tiene nuestro cuerpo y mente de mantenernos bajo control y crear una seguridad. Todo cambio es interpretado por el cuerpo como un posible peligro.

Así que el miedo siempre que sea en pequeñas dosis, no es malo, pero si este miedo crece y no lo tenemos controlado, se apodera de nosotros y puede llevarnos a lugares muy oscuros de nuestro ser. Nos bloquea, nos incapacita, nos hace tener reacciones físicas que no somos capaces de controlar e incluso nos puede destruir parte de nuestra manera de ser. Con lo que conlleva para la profesión, para nosotros, para nuestra familia, amigos y, en definitiva, nuestra vida. Y es que no sé a ti, pero a mi no me han enseñado a controlar el miedo. Ya sea por mi situación, o como soy, los miedos me inundan muchas veces, y lo peor es que se quedan ahí durante bastante tiempo.

Para poder hablar de los miedos que he pasado voy a dividir esta charla en apartados para poder delimitarlos de alguna manera. Pero ten claro que todos ellos se tocan. Estos apartados, o estancias del miedo son: Los miedo de Yo, del Entorno y de la Profesión. En el primeros miedos, los del YO o miedos nacidos de nosotros mismos, te tengo que hablar un poco de mi para ponerte en situación.

No todos los que escucháis el programa me conocéis en persona, por eso, si ese es tu caso, debo decirte que yo soy una persona muy introvertida y tímida. Ha sido así desde siempre. Prefiero la soledad y círculos de amigos y conocidos pequeños. No soy de salir. Soy de esos niños que se quedaban en casa dibujando mientras que sus amigos de clase bajaban a jugar abajo al fútbol. Me cuesta ser sociable, me cuesta tener conversaciones con los demás. Con el tiempo he ido aprendiendo a solucionarlo, o más bien parchear ciertas situaciones, pero entender que todo aquello que supone una muestra de mi, me supone un gran esfuerzo psicológico. Pero entiendo que hay un parte buena de abrirse y sociabilizar. Un claro ejemplo es este podcast. Hacer cada episodio es una odisea para mi, pero me ayuda a romper mis miedos y a conocerme mejor. Además, muchos de vosotros contactáis conmigo de forma personal y esto me enseña muchísimo. Por eso, esta primera sección es la más personal, y lo que te voy a contar es totalmente subjetivo. Tenlo en cuenta.

Ya sabiendo mi naturaleza introvertida, quiero hablar de ese momento cuando decidí dar el paso y quise trabajar de la ilustración. Voy a nombrarlos y evidenciar los miedos, pero d manera rápida. Como te he dicho, si hay alguno que hayas pasado y que te gustaría que habláramos de manera más profunda, dímelo y podríamos ver una serie de episodios enfocados a miedos concretos y las maneras de superarlos. El primer miedo que me encontré fue con el miedo al cambio. No solo de trabajo, si no de sector. Literalmente fue un miedo que se convertía en vértigo. Pero nada figurado. Vertigo real. Y de bloqueo total. Durante meses estuve dándole vueltas a todo esto. En ese momento no era feliz, y aunque sabía que debía cambiar, el miedo, unido a esta infelicidad me bloqueaba y no me permitía tomar decisiones. Por suerte, en mi caso eramos dos, y gracias al diálogo con Sonia y tener más ángulos de la situación pude al final tomar la decisión de hacerlo. En este caso el apoyo de otra persona y ver su perspectiva me ayudó a tomar la decisión.

El segundo es el miedo a ser juzgado. Mi padre siempre me decía “Ande yo caliente. Y ríase la gente” pero creo que esta frase no caló en mi. En como me juzgan y como me ven los demás condiciona muchas tomas de decisión. Y no solo opiniones de cercanos. Tengo la mala costumbre de que lo que piense alguien ajeno puede hacerme mella, aun sabiendo que su opinión no es válida para mi. Esta la he ido mejorando con el tiempo, pero en una profesión como la nuestra, que exponemos mucho nuestra obra, y en consecuencia, una parte de nosotros, la crítica o el juicio de otro nos lo llevamos directamente a lo personal.

También está el propio miedo a dar el paso. Es decir: a decidir. A tener que elegir. Ese momento clave como adulto que tus responsabilidades vienen dadas por tus elecciones. Decidir ser ilustrador. Decidir qué tipo de ilustrador quieres ser. Todo lo que conlleva y puede ser, que aunque suene muy genérico, más bloqueado te puede tener. A más amplio y genérico el miedo, más complejo de solucionar. En este caso, como ya te conté en el primer episodio de El club del dibujo “Vivir del dibujo” mi solución fue analizar, estudiar y fragmentar en microdecisiones que me ayudaran a estructurar una decisión más amplia. Otro miedo, es el de perder el control. Como ya habrás sacado en claro si llevas escuchados varios programas, te darás cuenta que me siento seguro cuando analizo y veo las posibilidades que tengo ante mi. Es decir, me gusta controlar los posibles decisiones a tomar. Esto no está mal para ir bien encaminado, pero acarrea un miedo constante qué es el miedo a perder el control de la situación.

En la realidad como ilustrador (y en todo en la vida) no todo depende de nosotros mismos. Hay muchos parámetros que no podemos controlar, ya sea porque los desconocemos o porque no dependen directamente de nosotros. Esa incertidumbre puede llegar a nublar la visión global, anulando el control que ya tenías por el miedo a perderlo. Con el tiempo y con mucho trabajo de autoanalizarse, he ido haciéndome a la idea que no hace falta que todo, pero todo, esté controlado. En el noveno episodio , dedicado a la perfección, Magoz me decía que es bueno estudiar la situación, pero hay que aprender a navegar según las condiciones del momento. Y de perder el control llegamos a el miedo al fracaso. Este es el más constante. El que siempre está ahí. Ya sea ganando tu sueldo o sin cobrar nada. El no poder hacer de tu trabajo un negocio viable. El tener que dejar los lápices y dedicarse a cualquier otra cosa para poder vivir. La maldita coletilla del ”¿Y si?” ¿Y si no entran clientes? ¿y si no sale el proyecto? ¿y si estoy pidiendo demasiado?. Lo que pasa es que, como persona negativa que soy, me centro siempre en lo malo. Así que para luchar contra esta sensación de fracaso intento ver y reconocer los éxitos a diario. ¿Has conseguido ese cliente? ¿Has podido facturar decentemente este mes? ¿Has sacado adelante ese proyecto correctamente? Centrarme en todas estas victorias y no en los fracasos… y más cuando ni existen o solo son cábalas mentales.

Y eso me lleva directamente al miedo a no estar cualificado para el proyecto o trabajo que realizo. O lo que conocemos como el famoso Síndrome del Impostor. Esa sensación de sentirse como un fraude, aunque la situación real te esté demostrando que no es así. Atribuir tus éxitos a la suerte o a la ayuda de terceros, menospreciando a tu obra y a ti. Esta la sufro muchísimo. Se alterna en épocas y no siempre centrado en la ilustración, ya que ese síndrome afecta a todos muchos niveles. Desde la docencia, a la escritura, a este podcast o a las relaciones personales. En mi caso particular, dividir tareas o proyectos en pequeñas micro tareas, convirtiendo en victorias cada una cada vez que la cumplo, me ayuda a animarme y ver que voy por el camino correcto. Ese pequeño impulso, al conseguir acabar algo, me ayuda a alejarme de la idea de que no valgo. Aquí quiero hacer un inciso y recomendaros el sexto programa de la tercera temporada del podcast de las chicas de Viviendo del Cuento, que se lo dedican al Síndrome del Impostor y donde ellas entran de una manera mucho más profunda sobre el tema.

A mi me gustaría traerlo también en un futuro a El Club del Dibujo, así que si quieres que lo haga, enviame un mensaje sobre ello y sabré que estás interesado. Otro miedo, es el miedo al folio en blanco. Ese miedo a realizar o empezar una tarea en concreto. El no ser lo suficientemente bueno. Miedo a no encontrar un estilo gráfico, una voz propia. Un estilo narrativo o sencillamente no saber dibujar. Yo no soy un buen dibujante.
Pero si puedo ser un buen ilustrador. Mi técnica de dibujo no será la más perfecta, pero tengo que intentar que esto no me bloquee y boicotee mi propio trabajo.

Me afecta a muchos niveles. Por ejemplo, en digital no me ocurre tanto ya que estoy acostumbrado y lo he convertido en rutina, pero trabajar en papel real, el coger un lápiz y un sketch book, me aterroriza. Y aunque intento que no lo haga, ahí tengo libretas y libretas en blanco que compré para ir rellenandolas. Esto aún estoy combatiendolo y solo encuentro la solución que es haciéndolo. No hay otra. Pero cuesta. ¿Tú cómo lidias con esto? ¿Me puedes aconsejar alguna solución que te funcione? Y eso me lleva a una inseguridad personal. En dudar de mí, tanto en lo profesional como en lo personal y las decisiones que he ido tomando. Mientras no entre en una espiral viciosa que no me deje salir del miedo, no hay más problema que seguir adelante. Pero si coincide en una época baja de encargos o de trabajos, puede ser muy peligroso para mi salud mental.

Dudar es el primer paso a que no tenga capacidad para decidir. Y esto me lleva a no avanzar, quedándome en un estado de bloqueo constante. En este caso, solo las victorias me animan. Victorias pequeñas, pero es la única manera de demostrarme que puedo realizar las cosas. Si es verdad que no desaparece esta sensación y que siempre la llevo en los hombros, pero a veces pesa más y otras menos. Según en la situación que me encuentre. Y como no, la inestabilidad financiera: ¿Dejo mi estabilidad económica en un sector que genera dinero por el sueño de ser feliz en un sector precario y sin saber si dará dinero? Además a esto tengo que unirle que vengo de una familia muy humilde, donde la falta de dinero era un hecho y esa sensación de tener que ahorrar para el momento de vacas flacas siempre estará ahí. No tener los suficientes ahorros puede incluso llegar a desembocar en ataques de ansiedad u obsesión por ello. Pero soy consciente que es un miedo, que aunque real, está a media/larga distancia. Tengo que comprender que no estoy solo, y llegado el momento, siempre puedo buscar otro empleo a la vez o buscar nuevos caminos laborales dentro de la ilustración. La ilustración es un negocio, y trabajos de dibujo profesional hay muchos. Supongo que intento convencer a mi mente que realmente no es un riesgo, sino una oportunidad para estar motivado con lo que hago y así superarme, consiguiendo un mejor “yo laboral”, y con ello, un mejor ingreso y una mejor calidad de vida. Pero bueno, en ello estamos.

Ya acabando la sección del Yo, quiero remarcar uno que siempre he sido consciente de él y que intento luchar, pero por mi naturaleza tímida me cuesta horrores: Miedo a sociabilizar.
A todos los niveles. A ir eventos, a salir a ver exposiciones, a conocer gente nueva, a ir a firmas, a reuniones, o al o que sea. Lo que yo llamo “ir a oler culos”. Al ser tan introvertido me cuesta conectar y sacar temas de conversación. Lo que me lleva a que estas situaciones me generen mucho estrés. Pero entiendo que son buenas para mi salud mental, aprendizaje y que me descubren cosas muy buenas. Muchas cosas buenas han venido justo de ello, de acercarme y presentarme a alguien. De ir a un evento y animarme a ser parte.

A ver, cada uno decide si quiere o no sociabializarse. No hacerlo es una opción, pero en mi caso, siempre intento hacerlo, porque creo que en el intercambio de ideas y conociendo con otros, mejoramos como persona y profesionales. Ahí reside parte de la magia. Y aunque he aprendido a sobrellevarlo y parecer que estoy tranquilo y hablando sin problemas, es muy posible que en ese momento mi mente vaya a mil por hora. Por ejemplo, en Valènciai cada mes la Asociación de Profesionales de la Ilustración Valenciana, APIV, hace un evento llamado #ComboiAPIV donde nos juntamos varios profesionales y hablamos sobre un tema concreto. Pues no sabéis lo nervioso que me pongo y el esfuerzo que realizo cada vez que voy para poder hablar en público y conocer a colegas de la profesión. Quedo exhausto. Por mi, me quedaría en casa tranquilo, pero se que en cada charla aprendo cosas nuevas y conozco a muchos profesionales. En este caso, el obligarme, sabiendo que al final me gustará, es algo que me ayuda a sociabilizar. Y bueno, a malas, sencillamente habré pasado un mal trago o me habré quedado en una esquina callado pasando desapercibido. De paso, si estás escuchando este podcast y alguna vez nos cruzamos. Por favor, no me tengas en cuenta lo callado o cortante que pueda ser. Es muy posible que en ese instante esté colapsado y no pueda casi articular palabra, por mucho que quiera. Y hasta aquí la sección del Yo. ¿Te has visto reconocido por alguno de mis miedos personales? ¿Los compartes? ¿Tienes otros? No dudes y déjame un comentario sobre ello.

Y ahora, continuemos con otra de las secciones dedicadas al miedo. Esta vez enfocadas a lo que he llamado Entorno, que no es otra cosa que la situación alrededor nuestra. Y mucho caerá en el mercado y el cliente. El cliente como punto de encuentro del miedo. Un agente que nos traerá miedos, nuevos y antiguos. Y que a continuación intentaré fragmentar. bEl primero: el miedo a no saber gestionar el negocio. Una cosa es dibujar. Y otra muy diferente es ganarse la vida dibujando. Que se nos dé bien dibujar no significa que sepamos lidiar con el día a día de la profesión, que por sí sola es precaria y extraña. ¿Cómo ser viables en tiempos capitalistas si casi somos artesanos en nuestra costumbres y modo de operar? Miedo a lo desconocido. Al mercado. A los cambios que tengo que realizar en mi mismo para ser viable. Hay tantas decisiones al cabo del mes, que no puedo evitar bloquearme en alguno de los aspectos que tengo que solucionar. En este caso, yo uso la técnica que siempre te aconsejo: investigar, buscar información y analizar. Y si con eso no vale, pedir ayuda a otro profesional o buscar un experto. La ilustración es una profesión, que no brilla por ser un oficio donde el I+D debe ser la insignia. Muchos de los problemas que tengamos ya los habrán tenido otros, y es posible que, podamos estudiar sobre ello, ya sea en cursos, libros, por conocidos o incluso contratando ayuda profesional para ciertas partes. ¿Necesitas un desarrollador Front-end para hacerla web? ¿Necesitas un community manager para ayudarte a como debes comunicar online? ¿un representante que venda tu trabajo a clientes? Hay muchas soluciones a todos los niveles, según el tipo de inversión que puedas realizar.

Otro es el miedo que asusta a todo autónomo durante su vida laboral: Miedo a no tener clientes. Terror máximo. Terror constante. Terror que sufría, sufro y sufriré. Esta profesión es tan poco constante y tan volátil que la falta de clientes es un miedo muy real. Por eso es todavía peor este miedo, porque realmente el miedo es real. Hemos hablado muchas veces en este programa que tenemos miedo antes de que pasen las cosas, pero en el caso de la falta de clientes, partimos de ahí. Y aunque hayas semanas, meses o años, donde tengamos trabajo continuo, es seguro que habrá momentos que no lo tengamos. Esto, unido a muchos de los miedos del Yo que hemos hablado anteriormente, como por ejemplo la inestabilidad económica o el miedo al fracaso, hace que se cree un combo que puede llevarte por delante.

Porque no lo he comentado, pero los miedos al sumarse, no suman, sino que se multiplican. Mermándonos potencialmente como profesionales y como personas sanas. ¿Cómo lidiar con el miedo a no tener clientes? La respuesta fácil es teniendo clientes, pero como esto no está al 100% en nuestras manos, lo mejor que me viene es coger esa energía y re-enfocarla para intentar cambiar de perspectiva: ¿Cómo hago para que mis clientes me encuentren? y centrarme en acciones para conseguirlo. ¿Existe el cliente que quiero? ¿Hay mercado para lo que hago? ¿Dónde está el dinero?¿Qué debo hacer para llegar a él? Intentar ser proactivo. Y si algo no funciona, probar otra cosa. Pero vamos. Este miedo es de los más duros de todos. Sigo con el miedo a venderte. Este es complejo, y es que como profesional autónomo hay límites no económicos que dictan si puedo o no trabajar con un cliente. El miedo a venderte va cambiado según sea el miedo a no tener cliente. A más miedo a no tener un cliente, menos miedo a venderte y viceversa. Si tienes mucho miedo a que no entren clientes es posible que acepte trabajos que no estaría en otra situación dispuesto a aceptar. Así que debo tener unas bases muy estrictas de mis límites profesionales y ser fieles a ellos. Si no convertiré la ilustración en un trabajo que odie. Pero también debo aprender a verlo desde otro ángulo, y es el saber ajustarse y ayudar al cliente sin sentirme en venta. En muchas ocasiones realmente no estoy vendiéndome al cliente: si no que estoy ayudando a un cliente a solucionar un problema. Tengo que ser abierto de miras y saber ajustarse según el encargo.

Continuo con el miedo a no alcanzar los objetivos. Como intento ser previsor en mis actos, siempre me planteo retos, metas y objetivos a cumplir. Lo malo viene cuando de pronto, estos objetivos, no se cumplen. Doy por hecho que algunos fallarán, pero si por alguna de aquellas empiezan a fallar muchos, comienzo a desconfiar en mi criterio y en la situación donde me encuentro. Es esa sensación de darlo todo, de estar haciendo lo correcto, y no llegar a buen término. Y me pasa muchísimo. Ahora viene unos miedos que muchos me habéis hecho llegar a lo largo de los anteriores programas, y que comparto con vosotros: El miedo a los clientes, y más concretamente a los malos clientes. Esta situación es terrible y se repite casi en cualquier conversación de cerveceo que tengas con colegas dibujantes: la mala relación laboral con ciertos clientes y el miedo que da el salir de una mala experiencia y caer en otra con un nuevo cliente. No se si es por la profesión, por la situación del mercado o por la inestabilidad del oficio, pero hay muchos casos de malos clientes, que en sus condiciones a la hora de trabajar, nos ahogan y lastran. Donde la opinión parece ser que pesa más que la objetividad a la hora de juzgar nuestro trabajo. Miedo a los tiempos, miedo a si nos pagarán, miedo a que desprecien lo que hacemos. No se si esto es más patente porque los malos clientes son más visible que los buenos, el ser humano ve más lo malo que lo bueno, pero si puedo decir que es un miedo real. Yo, por suerte, puedo decir que casi todos mis clientes han sido buenos clientes, y pocas veces me he encontrado con malos. Sí diferentes, pero no malos. Normalmente intento saber si lo son o no, antes de ponerme a producir. Si algo me huele mal o no me siento a gusto con un cliente, es que mi intuición me está diciendo que sabe algo que yo aún no me he dado cuenta de manera consciente y no va salir bien el proyecto.

Creo que todo esto mejoró cuando en mi segundo año pude dar el paso a decir NO a los clientes. El poder del NO es liberador, pero para poder llegar a ello, tienes que estar en una buena situación. Si quieres saber más sobre los beneficios del NO, dímelo y lo tendré en cuenta para traerlo en algún futuro programa. Del miedo a los clientes llego a algo muy relacionado: El miedo a no poder cobrar lo suficiente. Este no solo es un miedo. Es una realidad. Os he dicho que amo esta profesión, por todo lo que supone. Pero hay hay una lacra que casi no he hablado en el podcast y que quiero dejar para la segunda temporada: la precariedad económica de la profesión. Un tema muy extenso y que puede que sea una de los pesos pesados del abandono de los profesionales de este sector. El no llegar a final de mes. El no poder cobrar lo mínimo para poder pagar, ya no solo una vida justa y humilde, sino el mínimo para ser autónomo en tu país. Y eso que no tenemos casi gastos, pero como hizo visible la encuesta nacional de ilustración llamada “Ud está aquí” de 2016 de la APIM, la asociación profesional de ilustradores de Madrid, se evidenciaba que el sueldo medio anual de un ilustrador en territorio español en 2015 era de 13.100€ brutos, un sueldo terriblemente bajo, que ya, solo con autónomos que casi rozan los 300 euros mensuales podéis ver que no da para vivir. Y eso que es una media, lo que significa que hay más bajos y más altos, pero si estudiáis la encuesta, veréis que altos son muy pocos. Os dejaré un enlace al pdf en la entrada de este episodio en la web del Club del Dibujo para que lo podáis estudiar detenidamente. Ya he comentado que vengo de una familia humilde, con pocos ingresos, y que he podido estudiar y ser persona gracias a lo público, a lo de todos. Por eso, este miedo, el de no cobrar me afecta muchísimo. ¿Y sabes lo peor? que aunque haya meses que cobres bien, el fantasma de no cobrar siempre vuelve. Nuestra profesión es estacional, y va como en bloques de meses de trabajo.

Lo que me lleva al siguiente miedo: El miedo a la continuidad laboral. Como trabajamos por encargos, no tenemos un sueldo fijo. Así que no es proporcional todos los meses. Ni en clientes, ni en sueldo, ni en trabajo. Esta discontinuidad laboral no está hecha para todos. A mi personalmente me pone el corazón a mil. No tener unos proyectos fijos, unos clientes fijos que te mantengan durante meses me agobia y me estresa a niveles insospechados. Me descoloca tanto que los cambios de épocas con más o menos trabajo me descuadra el ritmo vital, teniendo que ajustarme poco a poco. Además el agobio de “¿tendré o no clientes?”, “¿entrarán proyectos nuevos?” y muchas más preguntas que me hacen dudar de todo: de la profesión, de mi obra, de mi mismo y de las decisiones que he tomado hasta este punto. Incluso llegar a pensar “¿Por qué no opte en estudiar una carrera técnica y acabar en una fábrica?” No me sentiría realizado, pero si podría vivir económicamente. Y un montón de, literalmente y disculpar la palabra: MIERDA que te sueltas tu mismo en la cabeza. ¿Qué hacer contra el miedo la continuidad laboral? Pues poco te puedo decir, ya que es un tema no resuelto en mi vida. Algo que no controlo. Llevo muy poco tiempo, cinco años no es nada, y aún no tengo el poder de controlar este miedo. Ni se si podré controlarlo algún día ¿Tú cómo lidias contra él? ¿Como haces para que no te afecte? ¿Lo consigues?

Ahora voy a tocar ciertos miedos un poco diferentes. Miedo que he tenido en ciertas ocasiones y que de vez en cuando me vuelven a la cabeza, sobretodo por culpa de miedos que ya he ido hablando en este programa. El miedo a compararse con otro compañeros. Este es duro. Siempre te recomiendo que mejores y luches por crecer comparándote contigo mismo. Pero yo no puedo evitar, en ciertos momentos de cansancio mental, de agobio laboral, ver a otros compañeros ilustradores que les va mejor, y en ese instante pensar ¿Qué he hecho mal? Ojo! Ojocuidao! Es una comparación que lo único que hace es rebajarte a ti mismo, no al otro. Creo que hay que estudiar los demás compañeros y ver como lo hacen para intentar percibir la clave de su éxito, pero como herramienta de estudio, no de machaque mental. Dejemos claro que, como yo veo la profesión, no somos competencia, sino compañeros, y lo único que deseo a los demás son éxitos. Pero en esos momentos de fango que os digo, donde aunque hagas todo lo que puedes, no sales del barrizal, ver la luz de compañeros puede hundirte más. No es buscado, no es intencionado, y creo que tiene que ver con ese lado negativo, casi, porque no decirlo, emo del que os he hablado antes que me caracteriza.

Para combatirlo intento darle la vuelta y pensar que si ellos lo consiguen, si ellos pueden, yo también. Sus victorias son de alguna manera, también mías, como sector, claro, y eso me anima a seguir adelante y convencerme de que en esta profesión uno se puede ganar la vida. Y dejo este miedo aquí porque no voy a entrar en cuando nos comparamos en estilo, técnica o comunicación, ya que eso da para un podcast entero. Otro miedo que tengo, y que creo que ya lo he podido superar, era el miedo a las jornadas laborales titánicas, que sobrepasaban un horario laboral decente, llenando toda tu vida, incluido festivos y fines de semana. La carga del autónomo. Esto es algo que me obsesionaba, ya que al venir de un sector donde se hacen más horas que un tonto, es decir la publicidad y el diseño interactivo, yo valoro mucho mi tiempo. Ya os he hablado muchísimo de esto en capítulos anteriores, pero este miedo lo pude eliminar controlando en todo momento mi tiempo. Siendo yo el dueño de él. No dejando que los encargos puedan conmigo y sabiendo calibrar mucho las energías gastadas.

A ver, siempre hay urgencias que te harán trabajar de más, pero son eso: urgencias. No es una norma. Es un mal, que compartimos muchos. Siéntate con un amigo ilustrador o dibujante y preguntale como lleva el horario. Te dirá que es de locos, que curra todo el día y que nunca acaba. Que le falta horas al día. A veces nos auto exigimos mucho, perdiendo el norte del control del cronómetro laboral, que como cae en nuestras espaldas, lo exprimimos al máximo, explotándonos y llevándonos a límites que, en el caso de estar contratados por un tercero dentro de una empresa, no permitiríamos. El nuevo negocio del capitalismo actual: autoexplotación intencionada. Pero de nuevo, esto es un tema que casi seguro te traeré en un futuro programa. Y si antes te decía que tenía miedo al primer paso, lo siguiente es el miedo al paso siguiente. Es decir, el miedo a saber crecer profesionalmente. Es complejo, llegado el momento, el saber que hacer con tu carrera. Es posible que hayas conseguido tener clara tus metas, tu recorrido, tengas clientes, no estés agobiado económicamente hablando, pero el mercado es cambiante, y como profesionales, y como yo lo veo, debemos seguir creciendo. ¿Pero cómo lo hacemos? ¿Nuevas metas? ¿Nuevas técnicas? ¿Nuevo tipo de clientes? el saber crecer y evolucionar, en la actualidad es algo que parece casi ser obligado por la inmediatez de la comunicación y el mercado. A veces incluso nos puede parecer viejo una obra nuestra que hicimos solo hace unas semanas. El saber parar, analizar, o en contra, el dejarse llevar. Cada uno lo hace como puede y sabe, y es muy complejo.

Yo pierdo, o más bien, invierto mucho tiempo en este tipo de ajustes, ya que temo que el no actualizarme me lleve a no ser visible y que no me entre trabajo. Esto me lleva a estar mareado y muchas veces confundido. Lo que desemboca en miedo y bloqueo. Pero es la única manera que tengo para no estancarme. Puede que me venga de mi lado de diseño gráfico, no lo se. Pero es un miedo que cada cierto tiempo vuelve a asomar la patita. Y el último miedo de Entorno que voy a comentar lo añado porque algunos me lo comentasteis por las stories del instagram de El Club del Dibujo, y aunque no me ha pasado directamente, si he tenido ciertos casos que lo he tocado. Y es el miedo al Éxito. O más bien lo enfocaría a el miedo post-exito. Y llamo éxito a ese momento en que se consigue, dentro de tu vida laboral, algo que has usado mucha energía para que saliera y sale bien. Como puede ser un libro importante para una editorial, un cartel para un evento internacional, o en mi caso, un pack de sticker para una empresa top del sector tecnológico. Después de parir el proyecto, de sacarlo, te viene una duda ¿Y ahora qué?
Has gastado mucha energía para conseguir aquello, que te posiciona y que alo mejor económicamente ha sido rentable. ¿Pero qué haces ahora? ¿Cual es el siguiente proyecto grande a conseguir? ¿Y si no entran ya trabajos de este nivel? ¿Es volver hacia atrás? ¿Se siente como que pierdes fuelle? ¿O es algo natural?

Hay muchos interrogantes alrededor. Yo los he lidiado a pequeña escala, y siempre he intentado ser consciente que aunque el proyecto sea grande y relevante, yo soy un parte pequeña en él, no la totalidad. En mi caso siempre hay muchos profesionales detrás haciendo que sea posible. Pero a veces pienso en aquellos profesionales que son influyentes, y que es muy visible su trabajo, tiene que tener una sensación de opresión por culpa del éxito. Tener demostrar siempre con su trabajo ese nivel que los demás esperan de él. Suena horroroso. Si un día me ocurre, ya te contaré. Y hasta aquí los miedos de entorno ¿Qué te han parecido? ¿Cuantos compartes conmigo? ¿Añadirías alguno más?

Seguimos con los miedos. En esta última parte hablaré sobre los miedos de la Profesión. y cuando hablo de Profesión creo que lo voy a extrapolar a toda profesión creativa. Porque el miedo nos afecta a nosotros mismos, a los encargos, y a los procesos de creación. Porque un miedo que tengo es el miedo a no poder crear. A la falta de creatividad. Es decir: a no poder tener una idea. A no poder decidir de manera adecuada. Con esto quiero remarcar que creo que el enemigo número uno de la creatividad es el miedo. Este la reduce y la paraliza, llevando directamente al maldito bloqueo. Y ese es el enemigo final, el final boss de todo comunicador. No poder producir coherentemente. No tener la capacidad de crear algo es el fin de nuestra profesión. Tener miedo a no poder crear, y cuando digo crear, digo crear algo interesante y potente, es un miedo continuo que en mi caso, me agota y que no se muy bien cómo librar la batalla.

Crear algo coherente, que diga cosas acordes a mi discurso es algo muy complejo en mi proceso de trabajo. Sobretodo en prácticas o autoencargos de aprendizaje. Cuando tengo un cliente y un problema a resolver me es mucho más fácil, pero en los procesos de aprendizaje del dibujo, donde la práctica tiene un gran peso, me pierdo y la creatividad desaparece. No se si a ti te pasa, pero esta es una sensación muy compleja de transmitir. No es miedo a la técnica, ni miedo a la hoja en blanco. Es miedo a que tu obra no comunique nada. Que sea meramente decorativa. Más tiempo paso en el mundo de la ilustración, más creo que es importante el comunicar con lo que se dibuja, no sólo literalmente, sino esos mecanismos visuales y de concepto que crear un estilo narrativo propio. Para poder seguir desarrollando el miedo de la profesión voy a echar mano de una charla de uno de los mejores, a mi parecer, ilustradores actuales. Este es Christoph Niemann. Puede que ya lo conozcáis por su obra o te suene porque le dedicaron el primer episodio de la serie de documentales de Netflix “Abstract: The Art of Design”. Igualmente si no conoces su trabajo te recomiendo que lo descubras a través de www.christophniemann.com. Pues Niemann tiene una charla que hizo en la iniciativa 99U llamada “Cómo superar los 3 miedos de todas las caras creativas”. Una conferencia de 20 minutos muy interesante y que te recomiendo que veas. Te voy a dejar a continuación muy resumido lo que plantea Niemann. Los tres miedos de nuestro trabajo creativo las sintetiza en:

1. No soy lo suficientemente bueno
2. Mi trabajo es irrelevante y pronto estaré en quiebra
3. No tengo ideas

Puedes ver que son temas que ya hemos hablado, pero él las aglutina en esos tres bloques, justificándolas y dando una respuesta a ellas. A la primera, a la de “No soy lo suficientemente bueno” nos responde con una solución evidente pero que a veces perdemos de vista “Practica y sé mejor”. A más estudio sobre la ilustración, más me doy cuenta que mucho, por no decir casi todo, lo soluciona la práctica. No hay soluciones rápidas. Ya me gustaría. No hay libros con claves mágicas para conseguir mejorar. No hay podcast ni canales de youtube que te descubran los secretos bien guardados de maestros ilustradores. Todo acaba en lo que ya sabemos: practicar, practicar y practicar. Es la única manera de ser mejor. Es posible que actualmente, con la sociedad de l inmediatez, del usar y tirar y del like y disike, la práctica parezca algo obsoleto o algo que ocupa demasiado tiempo. Pero solo con ella podremos aprender a nuestro ritmo y con nuestras necesidades. El segundo punto que trata es “Mi trabajo es irrelevante y pronto estaré en quiebra” y lo que dice es que te preocupes, dudes y que agonices. Lo dice de manera cómica, pero lo que nos quiere contar es que ese miedo está ahí, y no te puedes librar de él. Que lo mejor es alejarlo e ignorarlo mientras trabajas. Crear un círculo de seguridad, tanto económica como de trabajo y centrarse en lo importante. En trabajar. Y el último punto es “No tengo ideas”. El miedo a no poder crear. La solución de Niemann es de nuevo más sencillo de lo que pensamos: Crea. Nos bloqueamos y le otorgamos más tiempo a pensar en que no podemos crear que el tiempo que realmente nos cuesta ponernos a crear. Las ideas se generan haciendo y practicando. En definitiva: creando. Puedes ver que todo está relacionado. Niemann realmente lo centra todo en un punto, que es: hazlo. Es esa decisión: haz. No le des más vueltas. No dejes que tus miedos e inseguridades no te dejen hacerlo. Y la manera para afrontar esto es haciendo. Parece paradójico esto: para no tener miedo, ni estar bloqueado y sin poder crear, solo puedes hacer una cosa, lo que el miedo anula: crear. Si creas, el miedo desaparece. Interesante dicotomía. Te recomiendo muchísimo que veas la conferencia completa. Niemann da muchos matices, y acompaña todo con humor y con sus ilustraciones, haciendo que esos 20 minutos parezcan 5.

Y con todos estos miedos expuestos, tanto los miedos de Yo, del Entorno y de la Profesión, quiero recapacitar y dar una serie de conclusiones propias que me ayudan a trabajar en mis miedos. El primero es que el miedo siempre va estar ahí, con una u otra forma. Así que debemos aprender, o reaprender, a lidiar con él. El segundo es que esto no se arregla de un día para otro. Todo debe ir paso a paso y se debe intentar ser consciente de ello, para no llegar a que ese miedo se convierta en bloqueo. Pide ayuda. No tengas vergüenza o, paradójicamente, miedo ha hacerlo. Pide ayuda a compañeros o amigo que hayan pasado por algo parecido. Y si ves que se te va de las manos y que peligra tu salud mental. Que es una carga muy dura, pide ayuda a especialistas y profesionales. Puede ser que nuestros padres tuvieran estigmatizado el psicólogo y los médicos de la salud mental, pero es salud y antes entendamos que todos pasaremos por ahí, como algo normal y corriente, mejor. Están para ayudarnos. Tiende la mano. Otro punto es: Crea. Cuando no sepas qué hacer, continua adelante. Trabaja, crea. Enfócate en lo importante de la ilustración: la obra. Desde su concepto, su finalidad y la forma gráfica. Y la última conclusión es que yo no tengo ni idea de nada. Yo lidio los miedos como puedo. Este programa te he mostrado mis miedos y como los efoco. Puede que de manera correcta o incorrecta. Válida para mi, pero pueden ser una locura para ti. Tenlo en cuenta. Te abro mi cabeza para hacerte entender lo complejo de la profesión y todos esos matices que normalmente no se dicen en los manuales de ilustración, que dejan de lado nuestra parte humana, dando por hecho que esta profesión es como apretar tornillos, cuando realmente es más cómo pensar como es el tornillo, o mejor dicho, si es que hace falta tornillos.

Soy consciente que me he dejado muchos miedos, sobre todo los que se enfocan a el estilo gráfico, voz propia, los posibles futuros profesionales o el miedo a los diferentes tipos de cliente. Pero podría grabar un podcast de seis horas y aún así no terminaría de enumerar miedos. Hay tantos miedos como personas, y no solo eso, tantos miedos como momentos concretos vitales que tengamos cada uno. Antes de acabar el tema del miedo, quería agradecer a todas y todos aquellos que a través de los stories de instagram de El Club del Dibujo me contestaron a la pregunra de que tenían miedo. Fueron decenas de mensajes que me llegaron y me ayudaron a poder enfocar el contenido de este programa. De verdad, muchisimas gracias por estar ahí ayudándome, dándome feedback y aconsejando. Este episodio ha sido muy difícil de realizar. La verdad es que no tengo ni idea si se va a comprender o no ¿Tendrá sentido? solo tu podrás decírmelo.Como ya he dicho al principio, la idea es exponer y según el feedback que reciba de tu parte, pensar en futuros programas donde tratar miedos concretos, donde incluso pueda buscar expertos, psicólogos y profesionales que sepan de ello para poder buscar soluciones adecuadas para todos. Como habéis comprobado, aquí hay mucho que trabajar y yo estoy en constante lucha con ello.

Y hasta aquí este episodio de El Club del Dibujo ¿Te ha gustado el programa? ¿Te has sentido identificado con mis miedos? ¿Cuál añadirías? ¿Cómo los abarcas tú? Si te ha gustado este episodio recuerda darle una estrellita, un like, una recomendación o un comentario en la plataforma donde nos escuches. Esto hará que el Club del Dibujo sea más visible. Incluso puedes compartirlo o hablar de él entre amigos y redes sociales. A más gente conozca este club, más interesante será vuestro feedback. Te lo agradecería muchísimo. Para poder mejorar y hacer de El Club del Dibujo un lugar mucho mejor e interesante hazme llegar tus comentarios. Te animo a que me lances un tema directamente y así crear programas interesantes para todos. Yo espero hablar en el futuro sobre la profesión: tarifas, el mundo freelance, el valor de nuestro trabajo. O sobre nosotros mismos: la crítica a nuestra obra, la motivación o cómo sobrevivir en este oficio. Incluso entrevistas o colaboraciones. Pero si quieres que hable de un tema en particular, o alguna duda que tengas, envía un mail a elclubdeldibujopodcast@gmail.com. Prometo leerlos todos y que seas parte del podcast. Incluso si te te atreves a participar en un programa conmigo, contacta y lo hablamos. Eso sí, la primera temporada ya está completa, y puedo decir felizmente, que la segunda ya está comenzando a tomar forma. Gracias a todos los que estáis interesándoos por El Club!

Toca el momento de la recomendación. Esta vez voy a hacer un repaso por todo lo que he ido nombrando y creo que deberias pegarle un ojo. Son varias cosas, así que ahí voy:

La primera recomendación es la encuesta nacional de ilustración de la APIM “Ud está aquí”. Puedes descargarla en versión PDF y donde da una serie de números de cómo está el sector de la ilustración en España. La encuesta es de 2014/2015, pero sigue vigente hoy en día. Es muy interesante ver la letra pequeña y pararse a analizar cosas tan importantes como que los Ingresos medios en 2014 de un ilustrador fueron 11.548 €, que las mujeres facturan un 40% menos que los hombres, que solamente el 20% de los encuestados está por encima de los 40 años y que el 22% de los encuestados tenían entre 5 y 10 años de experiencia. Puedes encontrarala en www.apimadrid.net/ud-esta-aqui-resultados/ aunque este y los siguientes enlaces los dejaré en la entrada de este episodio en la web de El Club del Dibujo.

La segunda recomendación es la charla de Christoph Niemann en el 99U llamada “Cómo superar los 3 miedos de todas las caras creativas”. 20 minutos muy necesarios ya aclaradores sobre los miedos creativos. Es en inglés, pero es muy fácil de seguir.

Las siguientes recomendaciones son proyectos personales de los invitados de este episodio.

Esta tercera recomendación es una que ya he traído en varios episodios, pero que no me canso de hacerlo: el podcast de Viviendo del Cuento. La casita del árbol de tres grandes ilustradores que son Eva Carot, Laura Gómez y Srta M. Es casi seguro que ya las conozcas, así que solo decirte que allí encontrarás temas sobre ilustración y el mundo que lo rodea. Temas concretos, entrevistas y miscelania se unen a galletitas, té y buen rollo. Puedes encontrarlas en Instagram, Twitter, Youtube, iTunes e iVoox. Busca Viviendo del Cuento podcast. En particular os dejaré en los enlaces al episodio que hablan sobre el Síndrome del Impostor.

La cuarta recomendación es el proyecto de Chema, que como ya os he dicho, es un podcast llamado YoDibujo, un programa donde nos da su visión personal sobre el mundo del dibujo, la ilustración y el cómic. Todo eso acompañado por muy buena gente y por una música impecable. Un proyecto íntimo y necesario que he disfrutado muchísimo y justo ahora acaba de lanzar su segunda temporada, con una entrevista de Mar Malota Hernández. ¡Imprescindible!

Además de recomendarlo, quería contar un poco como llegué a encontrar su podcast y lo que supone para mi, porque en El Club del Dibujo hay mucho de YoDibujo. Os cuento. Hace dos años, cuando estaba enfilando el cierre de OFNpodcast, el otro podcast de diseño, ilustración, publicidad y cosas bizarras que tenía, yo ya estaba dándole vueltas a El Club del Dibujo. La verdad es que ya tenía claro casi todo lo que lo definía, solo me faltaba darle un tono y el ambiente que conocéis. Y mientras dejaba cuajar la idea, decidí hacer una investigación sobre podcast de dibujo e ilustración en castellano. La verdad es que en ese momento casi no habían. Muchos proyectos cortos en español de Latino-América, pero poco en castellano de España. Y justo en la búsqueda me encontré con que Chema llevaba 3 o 4 episodios de YoDibujo. Una gran sorpresa y una gran inspiración. Un programa con mucha calidad, llevado por un gran profesional. Lo único, es que YoDibujo era un reflejo muy cercano de lo que yo quería hacer con el nuevo podcast que tenía en la cabeza, y eso me hizo dudar si sería buena idea realizar un programa tan parecido en estructura y esencia. Incluso llegué a pensar en dejar el proyecto de lado. Pero seguí escuchando toda la primera temporada de Yodibujo y fui viendo como realmente el programa era Chema, que definía su contenido con su experiencia. Esto me llevó a pensar que a lo mejor, aunque partíamos de lugares parecidos, mi experiencia, que difiere de la de Chema, haría que diera otro resultado. Así que al final me animé y lancé con el Club. Visto ahora, con unos cuantos programas a mis espaldas, creo que formalmente no se parecen, pero que en alma son muy parecidos. Chema da su visión, y yo la mía. Por eso te aconsejo tanto que escuches YoDibujo, porque encontrarás temas relacionados, pero desde otro ángulo. Por ejemplo, Chema ya trató el miedo en su primera temporada. Te dejaré el enlace para que puedas acceder a su contenido. Igualmente, Puedes encontrar el podcast de YoDibujo en la plataforma mixcloud. Su url es www.mixcloud.com/YoDibujo.

Y como última recomendación, va a ser un curso de Domestika que me recomendó el artista visual y coder-man Flan, que hablando el otro día del miedo y sus facetas, me comentó que en Domestika hay un curso impartido por Mol y Carla Berrocal, que conforman Ustudio. Este curso se llama “Ilustración tradicional y digital: del boceto a la impresión” y aunque no trata sobre el miedo, si tienen todo un bloque dedicado a ello. Los temas de “sin perder la cabeza” y los de “Por si te pierdes, te aconseja una psicóloga” es un claro ejemplo de cómo el miedo es una realidad en nuestra profesión. Para ser francos, yo, personalmente no he podido aún disfrutarlo, pero ahí tengo la compra del curso, y me fio mucho del criterio de Flan.

Y antes de finalizar te quiero recordar que El Club del Dibujo está en las comunidades de podcast más populares: iVoox, iTunes, Spotify y Youtube. Te agradecería muchísimo que si tienes un minuto, sacaras un momento para pasar por la plataforma que me estés escuchando y dejes valore el podcast o dejes un comentario. Esto hará que el Club del Dibujo sea más visible en estas redes y lleguemos a más dibujantes. No sabés lo importante que es esto para que crezcamos. Sobre todo los comentarios en itunes o lo que ahora se llama Apple Podcast. Y me vas a tener que disculpar, pero ya se está haciendo tarde. Tengo que ir a meditar y dejar que mis malos pensamientos salgan y fluyan sin que los juzge. Solo podré ser productivo si tengo una buena salud mental. Que uno tiene que ganarse sus lentejas. Si quieres, quédate un rato más, estás en tu casa. Pero recuerda cerrar la puerta al salir. Vuelve cuando quieras y conversaremos otro ratito. Te dejo con “America” de Simon & Garfunkel. Espero verte pronto. Nos escuchamos en El Club del Dibujo.


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