08 ☛ Presupuestos: Cómo valorar nuestro trabajo #ECDD

En este octavo episodio de El Club del Dibujo te hablaré sobre uno de los temas que más me habéis pedido y preguntado desde el primer programa. Es una de las primeras dudas que salen en el inicio de nuestra carrera y cuando nos entra nuestro primer encargo, es uno de los factores que nos lleva al pánico y a no saber cómo actuar. Hoy hablamos de presupuestos: como valorar nuestro trabajo.

En este episodio colaboran Lirios Bou, Jorge Monlongo y Mar “Malota” Hernández.

Puedes escuchar el programa en:
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Recomendaciones del programa:
· La guía Ninja del ilustrador de la AGPI
· Price It Right – Pricing Basics de la AOI

Canción de este episodio: Eight Miles High de The Byrds

 

Transcripción del podcast:

En la transcripción del programa no incluye las colaboraciones de otros profesionales. Si quieres disfrutar de ellas, escucha el programa en audio.

Hola ¿Tienes un momento? Ven y siéntate a mi lado, junto a la chimenea. ¿Te apetece tomar algo? Puedes servirte tu mismo. Veo que has vuelto, pero por si acaso, me presento: Soy Andrés Sanchis y bienvenido al Club del Dibujo. Este es el octavo episodio del Club del Dibujo, un podcast sobre el mundo de la ilustración y la profesión de ser dibujante. En el capítulo de hoy te hablaré sobre uno de los temas que más me habéis pedido y preguntado desde el primer programa. He recibido esta consulta vía mail, ivoox, twitter, instagram, youtube y en toda red social donde está el Club.

Es un tema que en principio no tenía idea de tocarlo en esta primera temporada, ya que es más técnico y concreto. Pero si es verdad que es una de las primeras dudas que salen en el inicio de nuestra carrera y cuando nos entra nuestro primer encargo, es uno de los factores que nos lleva al pánico y a no saber cómo actuar. Hoy hablamos de PRESUPUESTOS: como valorar nuestro trabajo. Tema muy complejo. Cada caso es diferente. Cada cliente, proyecto y profesional tiene unas características concretas. Por eso, en este programa, voy a contaros mi experiencia y como yo lo resuelvo. Pero ya os informo que durante el episodio he intentado traer varios ángulos de la mano de varios profesionales y entidades.

Vivimos en un mercado libre capitalista, y esto nos lleva a que no hayan precios cerrados y pactados por parte de los profesionales que ofertan (incluso que esté prohibido sacar un tarifario, como en el caso de España). Pero, a mi parecer, si que lo hay entre los que demandan, aunque no esté publicado. Muchas veces son ellos quien marcan los precios para poder trabajar. Por eso veremos los puntos que tenemos que tener en cuenta para poder presupuestar del mejor modo posible.

Pero antes de ponerme con el tema, te recuerdo que en este club venimos a contar nuestras experiencias y yo te voy a relatar la mía. No es una verdad absoluta. Es muy posible que no tenga nada que ver con la tuya o con la de otros, pero es mi realidad. Espero que te sirva o encuentres lazos comunes en mi relato. Son conclusiones personales que nacen de preguntas y dudas, que normalmente me llevan a otras tantas. Y más en este tema en concreto. Por favor, siempre contrasta y compara. El tiempo, la distancia y los proyectos modifican mucho esto, y aunque durante el programa de iré dando claves que me sirvieron, siempre intenta informarte más.

Cuando empecé hace cinco años en ilustración no tenía ni idea de presupuestar. Por lo menos a lo referente de presupuestar ilustración. Os cuento: he trabajado 7 años en una agencia de publicidad. Allí tenía mi sueldo, aunque sí es verdad que yo trataba con los precios y sabía lo que valían las cosas y tareas. Necesitaba estar al día de ello para poder dedicarle las horas adecuadas y saber poder valorar proyectos, sobretodo cuando dependen de ti equipos de muchos profesionales y donde muchas veces debes contratar de fuera para poder llevarlo a buen término. Es lo bueno de trabajar en un sitio como una agencia antes de lanzarte como freelance, que puedes aprender de gente de cuentas, ejecutivos y como funciona todo estos procesos que no enseñan normalmente en la escuela. Aunque si es verdad que no en todos los sitios te permiten poder aprender esto, pero en mi caso, en la posición de director de arte interactivo, me incluía este proceso, no directamente, pero sí de manera transversal.

Y además, aunque he dicho que en las escuelas técnicas normalmente no enseñan esta parte, hay que decir que en mi caso, como estudiante de diseño gráfico, si que me enseñaron a realizarlo teóricamente. En mi escuela la EASD, es decir la escuela pública de la ciudad de València teníamos una asignatura de gestión de empresa, que no era otra cosa que enseñarnos a ser unos freelances viables. En esos años estudiantiles era una asignatura un poco dolor de cabeza, pero ahora la veo y creo que no le preste la suficiente atención. Tanto yo, como mis compañeros. En ese momento lo ves como un complemento cuando es realmente mucho de tu tiempo como profesional. En esa asignatura nos enseñaron a ser organizados, a realizar presupuestos, facturas y gestión de los gastos. Esto último muy importante, ya que con ello sacabamos la hora aproximada de beneficio que teníamos que tener. Pero esto lo veremos más adelantes.

Solo decirte que ocurre una cosa, y es que aquello era diseño gráfico. Y estamos hablando de ilustración. Puede que estén muy cerca, pero hay unas diferencias grandes entre los dos. Y eso, yo, no lo sabía en ese momento. ¿Y como descubrí que hay diferencias a la hora de realizar un presupuesto de diseño gráfico e ilustración? Pues como siempre os he dicho: preguntando. En esa fase inicial que os hablé en el primer programa “Vivir del dibujo” donde hablé con amigos, conocidos y profesionales, preguntando la viabilidad de la profesión, también les pregunté sobre el tema de facturación. Si era complejo, si había cosa a tener en cuenta, y así muchísimas dudas que seguro has tenido o tienes en este momento. Y la verdad, me sorprendió saber que había tanta diferencia con el diseño gráfico. Os pongo en situación: Los diseñadore gráficos e ilustradores trabajamos con encargo, pero a la hora de cobrar hay algo que en unos, al ser técnicos, no tienen en cuenta, o por lo menos no lo tienen de una manera tan evidente en los presupuestos: Nuestros derechos en la obra realizada. En diseño gráfico, cuando realizas un proyecto, estás resolviendo un problema comunicativo de un cliente. Realizas en encargo al 100% para una empresa o marca, buscando una solución y resolviendo este problema. Como por ejemplo: un logo. El diseñador da un servicio que queda en la empresa contratada. Es decir: entra el proyecto, lo ejecutas, lo cobras y en lo entregas. Fin. No hay más. Pero en Ilustración no es así. En ilustración se crea obra propia. ¿Resolvemos problemas o necesidades comunicativas? Claro que sí, pero el cliente nos contrata por lo que hacemos.

Es decir, nosotros creamos una obra, que por sencillamente crearla ya es nuestra, de nuestra propiedad, y se la cedemos al cliente bajo unas condiciones. La obra no es del cliente. La obra es nuestra, y por decirlo de alguna manera, le estamos alquilando la ilustración. Aquí entra el mundo de los derechos de autor de la obra, las licencias y su cesión al cliente, que por su naturaleza extensa y técnica, da para un podcast muy largo. Si quieres que hablemos de derechos de propiedad del ilustrador, dímelo y lo tendré en cuenta para traerlo en un futuro programa. Espero que esté claro por lo menos esta diferencia: en diseño gráfico se presta un servicio. En ilustración además del servicio, se cobra un alquiler por la obra.Esto es algo que desconocía, y que hoy por hoy, aún me cuesta saber bien a veces en ciertos tipos de trabajos si es de un tipo u otro. Esto es por la naturaleza de mis clientes, que son empresa tecnológicas de los Estados Unidos de América. Normalmente mis proyectos están más cerca, técnicamente, del diseño gráfico que de la ilustración. Estoy en el límite entre icono o ilustración. Y según cada caso, hay que estudiarlo de modo particular.

Pero me estoy yendo por las ramas. Lo que quiero que entiendas es que en los procesos de presupuestar de la ilustración hay parámetros que yo desconocía y realicé lo que siempre hago: investigar, preguntar y analizar. Y una de las cosas que saqué en claro es que el sector de profesional de la ilustración, la comunidad de dibujantes profesionales, son muy abiertos. Lo he dicho en muchos programas, pero es algo que me encanta. Normalmente, si preguntas a un ilustrador, hay muchas posibilidades que recibas una respuesta por su parte. Evidentemente hay de todo, pero en comparación con otros sectores donde los procesos o presupuestos son más opacos, en los de la ilustración pueden responderte y ayudarte a orientarte.

Así que si te entra un proyecto y no sabes lo que vale, pregunta a conocidos o autores que ya hayan trabajado con ese cliente con un encargo parecido. Piensa que esto no lo haces para cobrar más, sino para que serás conciente de lo que vale el proyecto y no bajes demasiado el precio por desconocimiento y revientes precios. Algo que a mi me preocupaba muchísimo cuando empezaba. Y de igual manera os digo que preguntéis, os digo que contesteis a dudas de vuestros compañeros. Esto es un camino de dos direcciones. No tenemos la solución a todas las dudas, pero si podemos ayudarnos entre todos aunque sea un poco. Como he dicho, presupuestamos por cesión de derechos, así que necesitamos saber todos los datos del proyecto. A más datos tengamos, más buena será nuestra estimación. La información es poder.

El problema es cuando el cliente te pide el presupuesto directamente y no sabes ni lo que te está pidiendo porque no te ha pasado nada de información al respecto. solo una línea: “¿Cuánto me cobrarías por una ilustración?”. Como profesional tienes la responsabilidad de pedirle todos los datos que necesites. Y cuando digo todos, digo todos.

El cliente, por desconocimiento, por situación o para jugar a su favor, es posible que te esconda ciertos datos. Estos pueden ser para que cliente final es (si es que tratamos con un intermediario), donde se va a usar el proyecto, cuánto tiempo lo van a usar… Todo esto son parámetros a tener en cuenta para sacar el presupuesto adecuadamente. ¿Pero Andrés, el precio no lo sacamos por las horas trabajadas? Aquí está una de las grandes dudas que siempre se pregunta o que tu mismo te haces. Y la respuesta es sencilla: según mi experiencia: NO. Aunque hay unos matices que aclarar.

Esto es parte de la diferencia que antes os he comentado con el diseño gráfico y la ilustración. No estamos dando un servicio como un fontanero que cobra por hora. Estamos cediendo una obra más cerca a un alquiler de un coche. Por simplificarlo muchísimo. Lo que vale la hora es bueno saberlo, sobretodo para saber si eres viable. Sacar tu precio por hora es un muy buen ejercicio como yo hacía en clase de diseño para saber tus gastos mensuales y anuales, y sobretodo, los mínimos que deberías cobrar para no cerrar la persiana del negocio. Es un modo de control para saber el mínimo que deberías cobrar. Vamos a realizar un ejemplo con una inversa para verlo mejor: si yo quiero ganar 1200 euros mensuales, debería ganar aproximadamente 2400 euros totales, ya que al salario hay que añadirle todos los gastos que tengamos: cuota de autónomos, gestoría, alquiler de local, luz, teléfono, internet y todo aquello que necesitemos para realizar nuestra labor como profesionales. Quiero trabajar 8 horas diarias. 40 semanales. Eso son 160 al mes. Es decir: 2400 euros dividido en 160 horas nos daría 15 euros la hora. Eso significa que deberíamos sacar por lo menos 120 euros al día. Si en una jornada diaria no consigo cargar eso, estaré en pérdidas. Así que cuando llegue un proyecto, y calcule el tiempo que me va a ocupar, por ejemplo una ilustración, y crea que entre feedback y cambios me costará 4 jornadas completas, eso significa que el mínimo que puedo pedir es 480 euros. Todo lo que baje, me dará pérdidas y no podré seguir como profesional freelance.

Pero en este ejemplo hay muchos factores que son volubles: ¿tengo trabajo constante todo el tiempo? ¿He tenido el cuenta el tiempo de gestiones? El papeleo, las facturas, la declaración de la renta, los viajes de negocios, reuniones, y un largo etcétera. ¿He calculado bien las horas? ¿Y si el proyecto se alarga? Es imposible cuadrar esto con la realidad. Por eso, te digo que es un medidor interno para saber si somos productivos y llegamos a mínimos y poder ajustar precios, tiempos y ver en que fallamos. Por eso, no podemos usarlo como guía final de precio. El precio al cliente nunca debería ser por horas, ya que en nuestro proceso hay muchas variables y porque no estamos dando solo un servicio. Debe estar el valor de nuestra obra, y eso se representa con un precio cerrado según las condiciones del encargo. A ver, poder presupuestar por horas viene sobretodo bien al principio, cuando no tienes ni idea, ni muchos gastos, hasta que aprendas a valorar tu trabajo y saber los precios reales del mercado. Por si alguna de aquellas lo haces, ten en cuenta que a lo dicho anteriormente, que son precios totalmente orientativos y en ningún caso reales, yo los multiplicaría por 2 o incluso 3 para llenar esos vacíos de proyectos o los tiempos de gestión de los que te he hablado. Así, la hora nos en vez de 15 euros, saldría a 45 euros.

Y si el precio por hora no es un parámetro bueno para presupuesta ¿Qué usamos? Pues te comento los puntos que tengo yo en cuenta para poder valorarlo lo mejor posible:

Primero os hablaré de los DATOS DEL ENCARGO:

· EL CLIENTE: Debemos saber el cliente al que vamos a realizar el trabajo. No es lo mismo trabajar para una panadería de bajo tu casa, que va a poner una ilustración en la entrada del local, que la marca Bimbo te pida una ilustración para añadirla a toda su serie de panes tradicionales a nivel nacional. No solo por la diferencias del encargo, sino porque es una empresa mayor, con una mayor exposición y que necesita unas características concretas de impacto. El cliente importa, y mucho.

· EL ENCARGO: la complejidad de lo que te piden. El número de piezas, tamaño y demás características. ¿Te están pidiendo un documento de 10x10cm o una lona de 5×5 metros? ¿Te están pidiendo una serie de 30 iconos en vector o esos mismos 30 iconos en formato png en 35 tamaños diferentes? Saber lo que va a necesitar el cliente en la entrega te ayudará a valorar tu proceso de trabajo, y con ello, el presupuesto.

· TIMING y DEADLINE: ¿Cuando necesita el cliente la entrega final? ¿Cuáles son los modos de trabajo y feedback que vamos a tener? No es lo mismo entregas para el día siguiente que para dentro de tres meses, y todo dependerá de la urgencia y tamaño del proyecto. A menos tiempo, más caro. Dedicarle todo nuestro tiempo a un proyecto significa que no podremos abarcar otros encargos, y esto es dinero que no entra. Tenemos un límite de producción y a veces, nos ocurrirá que no podamos coger ciertos proyectos. Valorar esto nos permite dar prioridad y ajustar los precios adecuadamente para así no decir NO a futuros encargos más atractivos.

Cuando tengo claro estos tres puntos, que dependen para poder calcular el precio de creación de la obra, entonces toca ver la cesión de derechos. Lo que he llamado antes “alquiler “ de nuestra obra.

Estas características son sobre lo que les cedemos:

· EL USO: no es lo mismo hacer una ilustración para un calendario de bolsillo para un taller de tu barrio que para las bolsas de una gran marca internacional de ropa. La obra tendrá un impacto y será reproducida de diferente manera en los dos casos. Esto lo tendremos en cuenta, ya que a más visibilidad, normalmente más alto el presupuesto. Y hay que dejar claro que solo se usará para esos fines (incluso sabiendo la tirada total de las bolsas). Imagínate que después la marca de ropa quiere utilizar la ilustración para su campaña de banners online, o para sacarla en prendas de ropa. Todo eso serán nuevos presupuestos, o añadidos a la factura original. También lo será si el cliente que te ha pedido el calendario del taller, ha decidido ahora que quiere usar la ilustración como diseño para venderla como vinilo para los coches. Todo uso que se vaya a realizar, se debe presupuestar y facturar.

· TIEMPO: Por cuánto tiempo les cedemos al obra al cliente. Esto es una de las cosas que más me costó de interiorizar de mi paso del diseño interactivo a la ilustración: la obra, ya por el simple hecho de haberla creado el ilustrador, le pertenece a él, no al cliente, y se debe acordar el tiempo que el cliente la usará: ¿una semana? ¿seis meses? ¿dos años? Pasado ese tiempo volverá a nosotros y podremos disponer de ella, para volverla a licenciar a otro cliente. Mientras no se determine por contrato, es nuestra obra y haremos lo que queramos con ella después del tiempo de la cesión.

· TERRITORIO: ¿Dónde se va a ver la obra? ¿En tu barrio? ¿En tu país? ¿Internacionalmente? A más países, más visibilidad. A más visibilidad, el presupuesto sube. Es de sentido común. Esto sobretodo afecta a publicaciones, donde las licencias de libros infantiles se pueden ceder a otras editoriales, y en esa intercambio, se debe contemplar un presupuesto para el ilustrador. De nuevo estoy cayendo en temas de derechos, pero tengo que tocarlos para poder explicar mejor el tema de los presupuestos.

Con todos estos datos puedes entender que es difícil, cuando le preguntas a otro ilustrador, que te diga un precio cerrado por un encargo. Se necesita saber todos los parámetros, incluidos los que dependen de ti, como por ejemplo: tu agenda actual de proyectos. Por eso, como mucho, te dirán consejos de cómo presupuestar o baremos y horquillas de precios muy dispares. Con todo esto, ya tendremos la capacidad de sacar un precio a nuestro trabajo. Lo recomendable es que este precio no esté desglosado por todos estos puntos que he hablado, ya que nos piden un presupuesto, hemos tenido en cuenta muchas cosas. Si nos cambian una, todo lo demás podría modificarse. Presupuestamos en globalidad. Pero muchos clientes piden desgloses. Sobretodo cuando son intermediarios como agencias de publicidad o estudios. En mi caso, como mis clientes son algo especiales, a veces me piden precios unitarios o por packs. Por ejemplo, lo que puede costar un diseño de personajes, por si deben realizar varios. O el precio de un stickers para que ellos calculen la cantidad donde pueden llegar. Se lo puedo desglosar, pero dejando claro las condiciones en cada caso particular. Si hay un cambio en un parámetro importante que me ha ayudado a sacar el precio, habría que volver a presupuestar. Pero para ahorrarnos disgustos y proceder como buen profesional de la ilustración, mejor un precio final para el cliente y el desglose nos lo quedamos nosotros. Y recuerda, en todo momento, dejar claro todas las piezas, deadlines, artes finales y usos que van a llevar ese presupuesto. Que no lo desglosemos no significa que no dejemos claros los términos del proyecto.

Te pongo un ejemplo: Diseño de 12 stickers digitales en png de 512×512 píxeles, para una aplicación pública del cliente. Se entregará dentro de un mes desde la fecha de la firma del contrato y estarán disponibles en la app durante 1 año. Los stickers son gratuitos para los usuarios. Se usarán sólo en esa app y para la promo de facebook de la app en un post patrocinado, el avatar y la cabecera. Con esto ya estamos marcando todos los puntos que he comentado: cliente, encargo, deadline, usos y demás datos.

Quería aquí hacer un inciso. Es importante cuando realizamos un presupuesto que acordemos ciertos procesos de pago con el cliente. Estos deben quedar claros y lo correcto es que sean dejados por escrito y firmados en un contrato para salvaguardar a las dos partes. En ese contrato, que puede ser un contrato ad hoc, o de tipo genérico, sacados del Nuevo libro blanco de la Ilustración Gráfica en España de la FADIP por ejemplo, o el propio presupuesto firmado, o a malas, una serie de mails donde el cliente da el visto bueno de manera evidente (aunque cada cosa que te comento es menos fiable), deben estar marcadas todas estas características del encargo y la forma de pago. ¿Por adelantado? ¿En varios pagos? ¿Psgo a X meses después de la entrega? Cada tipo de cliente es diferente, así que de nuevo cada caso en concreto deberemos estudiarlo por separado. Yo pido como condición que me paguen el el 50% por adelantado por ejemplo y el otro 50% al acabar. Y hasta que se realiza este último pago, no paso los archivos finales. Normalmente en el presupuesto le dejo claro este modo de trabajo al cliente (con otras condiciones por mi parte). Pero lo dicho, cada caso es particular. Si el proyecto tienen una factura muy grande, se puede acordar hacer varios pagos, por fases por ejemplo: bocetos, primer vectorizados y cambios. O al revés, la factura es muy pequeña y no hace falta que paguen antes, ya que lo vas a solucionar muy rápido y no tiene sentido dividir el pago.

Pero muchas veces serán los clientes quién marquen sus condiciones. Por ejemplo, las agencias de publicidad o las editoriales tienen sus propios métodos, con el típico de pagarte a 60 días después de la entrega. Antes era a 90, y algunos lo siguen haciendo en España, pero en principio, si no me equivoco, es ilegal. Aquí ya entra si quieres tu entrar en su juego o no. siempre que no sea un despropósito, tampoco hay que desconfiar. Son empresas grandes y tienen un proceder interno. Y esto me lleva a que a veces, los clientes, vendrán con precios ya cerrados. Es decir, serán ellos el presupuesto que disponen. Yo esto lo agradezco muchísimo, ya que me da pie a poder valorar si me ajusto a ese precio y como adaptar el proyecto a ese precio, o por lo menos negociar a partir de ahí. ¡Ojo! no digo que te baje los pantalones y lo hagas por cuatro duros. Lo que digo es si el precio está cerca de tu precio mínimo para realizarlo podrías ajustar cosas como la fecha de entrega, la complejidad del encargo o cambiando las condiciones del uso. Hay muchas maneras de ajustar el presupuesto sin implicar más trabajo ni pérdidas por nuestra parte. Siempre, en esos casos es bueno hacer el mismo trabajo de presupuesto y sacar el precio mínimo, medio y superior al que aceptariais el trabajo. Así podrás saber si el precio que te da es interesante y está dentro de ellos. Esto incluso te aconsejo que lo hagas cuando no tengas precios cerrados y tengas que pasar tú un presupuesto. ¿Quieres intentar vivir más feliz? Arriesga e intenta que el presupuesto sea entre tu corte de precio medio y superior. El cliente si quiere, puede decirte que es muy caro y decirte de rebajarlo. Ten en cuenta esto, y así si te baja, que siga estando dentro de el mínimo y el medio. Si es más bajo de tu mínimo, lo que aconsejo es rechazarlo.

¿Cómo va? Me da la sensación que estoy tocando muchísimas cosas y en este momento tienes que tener la cabeza como un bombo. Espero que sigas ahí y no te estés durmiendo.

Por cierto, me he dejado ciertas cosas fuera que quiero hablarte.

Lo primero, y que afecta directamente al presupuesto, pero para serte sincero normalmente no tengo tanta conciencia por el tipo de trabajo digital y para pantalla que realizo. Te estoy hablando de los gastos del encargo: ¿Tienes que hacer pruebas de color? ¿Hacer maquetas? ¿Comprar material para realizarlo? ¿O un viaje de larga distancia con el equipo? Todo extra que corra a tu cargo es un gasto que se deberías ver reflejado de algún modo en el presupuesto. Si no lo tienes en cuenta, de pronto tendrás un gasto que mermará tus beneficios a final de mes.

Y la segunda, es algo que los clientes nos piden muchas veces: Las pruebas y los cambios.

LAS PRUEBAS: En ciertos proyectos, al inicio, nos pedirán pruebas para ver si somo los adecuados para realizar el encargo. Normalmente esto conlleva a que estarán pidiendo pruebas a varios profesionales. Estas pruebas deben ir pagadas. Es un trabajo que se debe realizar, y yo, normalmente, las cobro como un presupuesto aparte, aunque se puede incluir dentro de la factura global si al final sale. Si es verdad que en ciertas ocasiones he hecho pruebas sin ser pagadas, pero en casos donde se pedían cosas muy en estado boceto. Y bueno, sobretodo cuando empezaba, que no sabía si eso se cobraba o no. Pero ya aprendí la lección sobre ello.

LOS CAMBIOS: Esto, por mi experiencia en diseño interactivo, donde un cambio en cierto momento lo trastoca todo y a veces hay que empezar casi desde cero, me lleva a que casi no permita cambios sustanciales y eternos. Se puede llegar a poner en las condiciones del presupuesto el número de cambios y su tipología. Yo trabajo mucho por fases: ideas, bocetos, primer vectorizado, color y artes finales. No paso de uno a otro sin que esté aprobado al 100%. Si me piden cambios en algo que ya está aprobado, se le añade un extra en la factura.

Todo cambio se entiende que sea para mejorar y no un cambio sin sentido o un giro de más de 45º. Todo cambio es un extra de tiempo que debes asumir, y si llega el momento, lo mejor es tenerlos controlados para que el proyecto no se convierta en un monstruo de mil cabezas diferentes. Y ponerle precio a los cambios convence a muchos clientes para que esto no ocurra. Pero no solo hablo cambios en la obra. Cualquier cambio de timing, de ideas, de producción o lo que sea que cambie la naturaleza del encargo debe ser de nuevo presupuestado, añadido o cambiado. Y para poder hacer esto, tenemos que haber dejado muy claro los límites del encargo en el presupuesto original.

Hasta aquí mi visión de los presupuestos. ¿Qué te ha parecido? ¿Es parecido a tu método? déjame un comentario al respecto y dime como lo haces tú.

Y ahora, continuemos con otra visión y experiencia sobre los presupuesto. Como te he dicho, los presupuestos son un tema complejo y con muchos factores. Yo he ido estudiando, aprendiendo, preguntando y analizando.

Por eso te traigo un documento de una de las profesionales que más admiro, tanto por su obra, su profesionalidad y por tener tan clara la profesión de la ilustración. Ella es Mar Hernández más conocida como MALOTA, que ya tuvimos el placer de escucharla con una mini experiencia en el segundo episodio del El Club del Dibujo dedicado a “Afrontar el rechazo del cliente”.

Mar hace cierto tiempo escribió un artículo llamado “Cómo debemos presupuestar un trabajo de ilustración” donde resumió de manera sencilla, magistral y directa los puntos para presupuestar correctamente. Hay muchos puntos en común con lo que os he dicho antes, ya que gracias a ella y sus consejos, yo también he ido aprendiendo a conocer las necesidades y claves para presupuestar. Por eso le he pedido si podría usar su artículo en este podcast y me ha permitido hacerlo.

En un principio os iba a realizar un resumen del artículo de Mar, pero viendo la síntesis que hizo, creo que os lo voy a leer completo para que podáis disfrutarlo con cada una de las palabras que utilizó.

Así que vamos con ello:

CÓMO DEBEMOS PRESUPUESTAR UN TRABAJO DE ILUSTRACIÓN

Cosas a tener en cuenta

Comenzar diciendo que después de haber escrito varios emails para contarle a algunas personas cómo presupuesto yo mis trabajos y qué cosas tengo en cuenta, he decidido compartirlo con vosotros por si os pudiera servir.
Esto está basado en mi experiencia personal y no es la única forma de trabajar, es sencillamente la que yo utilizo.

Siempre que nos pidan un presupuesto debemos elaborar un documento que recoja una serie de cosas que a mi parecer son muy importantes.

Los ilustradores cobramos no solo por la creación de ilustraciones, sino también por el uso que se va a hacer de ellas porque no es lo mismo que tu ilustración la usen para una web, para una web y una camiseta, para forrar un yate o para una campaña con infinidad de soportes para una prestigiosa marca de joyas y desde luego no es lo mismo que la use un cliente pequeño que una multinacional.

Antes de realizar el presupuesto que nos piden debemos conocer una serie de cosas que si el cliente no nos ha dicho debemos preguntar (no tengas miedo a preguntar, es lo natural y fuera de España donde la profesión está mejor entendida y más respetada, los clientes saben que deben darte toda esta información y por lo general te la facilitan antes de que se la pidas tú.)

La información que debemos conocer:

Quién es el cliente: No hace el mismo uso de tu ilustración un cliente pequeño que uno grande, el grande saca más beneficios con tu trabajo y eso nos tiene que repercutir.

Qué cantidad de imágenes necesitan o cuánto trabajo y qué tipo de trabajo debemos hacer: Hay que precisar qué cantidad de trabajo tenemos que hacer para no llevarnos sorpresas luego y poder exigir que nos paguen más si las condiciones cambian después. También es interesante acotar el número de cambios que vamos a realizar por el precio que les pasamos (por ejemplo “2 ajustes”) y comentar que si hay más cambios después se presupuestarán a parte.

Para qué cosas las van a usar: tenemos que tratar de que nos lo detallen de la forma más específica posible, podemos decirles que cuanto más nos detallen los usos más ajustado será nuestro presupuesto. Si después de realizar el trabajo deciden usarlas para más cosas deben notificárnoslo para que elaboremos un presupuesto para los nuevos usos. En el caso de que ocurriera esto, ya no cobramos la generación de la ilustración, sino que cobramos solo el nuevo uso que van a hacer de ella.

Cuánto tiempo las van a usar: Cuanto más tiempo las usen más beneficio sacan con nuestro trabajo, con lo que nosotros debemos también cobrar más. Es importante tratar de no hacer cesiones por tiempo indefinido o para siempre y si nos piden que sea así que se refleje en el precio haciéndoles ver que eso encarece el presupuesto. Yo le he cedido imágenes a clientes por 1 año y cuando han querido usarlas más tiempo me han vuelto a pagar el nuevo uso que iban a hacer de ellas. Esto funciona así con los buenos clientes y nadie se escandaliza, se ponen en contacto contigo, te dicen que las quieren usar más tiempo y te piden que presupuestes ese uso por más tiempo.

En cuántos países las van a usar: Cuando es digital solemos poner “todo el mundo” pero si hay materiales impresos se debe acotar por países.

Cuándo necesitan el trabajo terminado: Si lo quieren muy urgente podemos cobrar un “rush fee” o una cuota por trabajar rápido. A veces los clientes piden por pedir y te aprietan sin tener necesidad, hagámosles ver que si trabajamos rápido y sacrificamos nuestro tiempo libre eso tiene un precio y que tal vez les interese trabajar con nosotros en otros plazos, de manera más relajada y más económica para ellos.

Luego hay otro tipo de cosas que deben ir reflejadas en el contrato:

· Copyright: Una cláusula que hable de la pertenencia de Copyright / Licencia de Copyright. Nosotros somos los autores de las ilustraciones y solo cedemos el derecho de explotación de las imágenes en los términos que se describen en el contrato.

· Pago: El plazo en el que nos van a pagar. yo suelo establecer un periodo de 30 días a partir del cual suelo cobrar un 4% más cada mes que pasa si no se cumple el plazo. A veces me ha pasado que se retrasan en el pago y cuando les recuerdas que firmaron esta cláusula y que les vas a pasar otra factura se dan aire y pagan más rápido.

· Cancelación: Aquí hablamos de qué ocurre si el proyecto es cancelado por el cliente. En este caso deben pagarnos lo que hayamos trabajado hasta el momento y está bien definirlo en el contrato. Yo tengo:

30% de la tarifa total acordada si el proyecto es cancelado antes de entregar bocetos.
50% de la tarifa total acordada si el proyecto es cancelado una vez se han entregado los bocetos.
100% de la tarifa total acordada si el proyecto es cancelado una vez ha sido entregado el trabajo.

Es MUY IMPORTANTE que nos firmen el contrato-presupuesto antes de ponernos a trabajar, es un filtro para saber si estamos ante un buen cliente y nos sirve para trabajar con las cosas claras, más tranquilos y protegidos ante cualquier abuso o situación incómoda.

Deciros una vez más que esta es mi forma de trabajar, que no es la única pero que a mi personalmente me ha servido para tener menos dolores de cabeza a la hora de trabajar.
Mis clientes suelen firmar sin poner pegas, a veces negocian plazos para el pago pero por lo general entienden que es justo y profesional trabajar con un contrato de este tipo. Cuando no han querido firmar documento alguno he desconfiado del cliente y he decidido no trabajar con él porque eso nos pone en una situación de incertidumbre y de no saber qué va a pasar con nuestro trabajo.

También deciros que muchos clientes grandes suelen tener sus propios contratos y que en esos casos debéis leerlos y negociarlos para que sean justos.
Por otro lado, el mundo editorial, como sabéis, funciona de otro modo y se trabaja con otro tipo de contratos.

Espero que os sirva.

Maravillosa y profesional Mar. Espero que ahora, después de escucharlo entendáis porque no he querido modificar ninguna palabra del original. Transcribir a Mar es complejo, ya que no añade nada que no tenga valor al texto. Gracias Mar por dejar que pueda añadir tu artículo a El Club del Dibujo. Podéis disfrutar de la obra de Mar en www.malota.es

Espero que si has llegado hasta aquí veas como tanto Mar, Lirios, Jorge y yo presupuestamos de forma parecida pero a la vez, diferente. Todos tenemos rasgos y puntos comunes, y sobretodo depende del tipo de ilustrador seas. Antes de acabar quiero remarcar ciertas cosas que es posible que se haya tocado durante todo el programa, pero que quiero remarcar al cierre. Y son ciertos detalles o actitudes de los ilustradores tenemos que quiero que tengas en cuenta:

· TENDEMOS A PRESUPUESTAR POR LO BAJO: los ilustradores somos así, tendemos a bajar los presupuestos antes incluso de que el cliente nos diga que está alto. Piensa en un presupuesto para un trabajo concreto, y casi seguro que deberías multiplicarlo por dos para que fuera un precio de mercado normal. Sobre todo al principio que no controlamos los presupuestos estándar del mercado y ya sea por inexperiencia o por baja autoestima, no calculamos el valor y el coste real de nuestro trabajo. Siempre vale más de lo que piensas. Tengo en cuenta.

· Algo que ha comentado Jorge: Se debe ser consciente que al principio de la carrera normalmente se cobra menos. Es normal. Todos hemos pasado esa fase. Somos peores profesionales y nuestro caché, por llamarlo de alguna manera es inferior. Según crezcamos y mejoremos profesionalmente, deberían subir el precio de nuestros presupuestos.

· CLIENTES GRANDES O INTERNACIONALES: todo lo que hemos hablado, es normal en el mundo profesional y laboral. Los clientes grandes e internacionales están normalmente habituados a trabajar con ilustradores, y en los primeros mails os darán toda la información del encargo. Casi con seguridad la través de un contrato o brief por su parte. Este contrato es negociable, tenerlo en cuenta. Si a un cliente le tienes que ir sacando tú la información a cuenta gotas para poder presupuestar correctamente, es que, o es un cliente muy pequeño sin experiencia, o es muy poco profesional. Verás que es un medidor de tipo de cliente. No se como será en América Latina, pero en España hay ciertos clientes que no están acostumbrados a pasar toda la información correctamente. O peor, lo usa en beneficio propio. Esto se repite evidentemente en cualquier país. A lo mejor es mi experiencia personal al respecto, pero como os he dicho, cada caso es diferente. ¿A ti te pasa esto con clientes de dentro y fuera de tu país?

· INFÓRMATE: ya no se cuantas veces lo he dicho durante todo el programa, pero informate y pregunta. A conocidos, a otros profesionales, y, algo que no he destacado, a las asociaciones profesionales de la ilustración de tu zona. Las asociaciones son expertos en estos temas, así que intenta ponerte en contacto con ellas o asociate para poder estar al tanto y tener toda la información que te puedan dar. Hay muchas en todo el territorio español, pero hay a nivel nacional en muchos países. Incluso internacionales. Tenemos esa ayuda y lo mejor es usarla.

Y quería hacer otro inciso, el último, y es el hecho que estos presupuesto están muy enfocados al mercado laboral profesional, lo que lleva que, como no realizo encargos personales a particulares, no sé muy bien estas cosas si son 100% así. Yo por instinto lo llevaría tal cual, pero el mundo del producto propio y el encargo a particulares supongo que tendrá sus propias normas al presupuestar. Esto me lleva que no hemos tocado a temas de IVA, IRPF y demás, y es que esto cambia mucho de un país a otro. Incluso de un encargo a otro, y además son caducos y cambiantes, así que lo que comente al respecto no valdrá para el futuro. Estas cosas consultarlas con amigos, profesionales o gestores. Recuerda que todos lo que os cuento en este podcast es mi experiencia particular o casos de profesionales concretos. Deberías ser objetivo y tener la suficiente profesionalidad para analizar y encontrar el camino correcto.

Y hasta aquí este episodio de El Club del Dibujo ¿Te ha gustado el programa? ¿Te ha aportado el tema de los presupuestos? Ha sido un poco denso, pero así puedes hacerte una idea de todo lo que se tiene que tener en cuenta para realizarlos. Si te ha gustado este episodio recuerda darle una estrellita, un like, una recomendación o un comentario en la plataforma donde nos escuches. Esto hará que el Club del Dibujo sea más visible. Incluso puedes compartirlo o hablar de él entre amigos y redes sociales. A más gente conozca este club, más interesante será vuestro feedback. Te lo agradecería muchísimo. Para poder mejorar y hacer de El Club del Dibujo un lugar mejor e interesante hazme llegar tus comentarios. Te animo a que me lances un tema directamente y así crear programas interesantes para todos. Yo espero hablar sobre varios temas: sobre la profesión: el mundo freelance, los portafolios o el valor de nuestro trabajo. Sobre nosotros mismos: la crítica a nuestra obra, la motivación o el miedo.

Incluso entrevistas o colaboraciones. Pero si quieres que hable de un tema en particular, o alguna duda que tengas, envía un mail a elclubdeldibujopodcast@gmail.com. Prometo leerlos todos y que seas parte del podcast. Incluso si te te atreves a participar en un programa conmigo, contacta y lo hablamos.

Ahora viene el momento de la recomendación, y voy a recomendar dos contenidos relacionados directamente con el tema de hoy y que yo mismo he usado para poder generar el programa.

El primero ya lo he recomendado en otras ocasiones, y es La guía Ninja del ilustrador de la la Asociación Gallega de Profesionales de la Ilustración. En particular su quinto capítulo dedicado a “Poner precio a tu trabajo”, donde en solo unas páginas nos da los puntos clave y enlaces de interés sobre todo esto.

El segundo es la web de recursos de la AOI: Association of Illustrators, es decir, la asociación de ilustradores del Reino Unido. Tiene una sección de recursos amplisima con mucho contenido, y en particular os recomiendo para este caso el apartado de Precios/Pricing, y dentro de ella la sección de Pricing Basics donde se trata el tema de los presupuestos y fomentan la iniciativa Price It Right. Además te lleva a muchos más contenidos relacionados.

Unas guías online hechas por profesionales para profesionales. Si no queréis estar informados, es porque no queréis.

Y me vas a tener que disculpar, pero ya se está haciendo tarde. Tengo que preparar unas clases para mi asignatura en el máster de ilustración. Que uno tiene que ganarse sus lentejas. Si quieres, quédate un rato más, estás en tu casa. Pero recuerda cerrar la puerta al salir.
Vuelve cuando quieras y conversaremos otro ratito. Te dejo con “Eight Miles High” de The Byrds
Espero verte pronto. Nos escuchamos en El Club del Dibujo.


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