01 ☛ Vivir del dibujo #ECDD

En este primer episodio de El Club del Dibujo me estreno oficialmente hablando de uno de los temas más recurrentes y que más veces se te pasan en la cabeza cuando te estás dedicando a la ilustración: ¿Se puede vivir de dibujar? Os contaré mi experiencia y de los recursos, análisis y resultados que yo tuve y tengo actualmente.

En este episodio colaboran Luis DemanoCristina Durán.

Puedes escuchar el programa en:
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Recomendación del programa:  El Libro Blanco de la Ilustración FADIPPDF
Canciones de este episodio:
· Egyptian Shumba de The Tammys
· I Ain’t Marching Anymore de Phil Ochs

 

Transcripción del podcast:

En la transcripción del programa no incluye las colaboraciones de otros profesionales. Si quieres disfrutar de ellas, escucha el programa en audio.

Este es un primer capítulo, el episodio 1 del Club del Dibujo, un podcast sobre el mundo de la ilustración y la profesión de ser dibujante. Si no sabes muy bien donde estás, y has entrado por primera vez, puedes escuchar primero el episodio piloto, donde explico más detenidamente qué encontrarás en este podcast. Además, en él, me presento de una manera más distendida y porqué no decirlo, más egocéntrica. En ese capítulo piloto te hablé del momento en que te das cuenta que quieres trabajar dibujando.

Hoy, y casi continuando el episodio anterior, te hablo de la siguiente duda que me saltó cuando ya decidí vivir trabajando del dibujo. Y no es otra que: ¿Se puede vivir del dibujo? Es decir ¿puedo ganarme la vida haciendo dibujos, ilustraciones, mascotas, animaciones, letras o todo aquello que salga de mi cabeza y mano? Te habrás hecho esta pregunta en algún momento. Y estoy seguro que más de una vez durante tu carrera profesional.

La respuesta rápida es: Sí, si se puede vivir de ello.

Pero aunque la respuesta es rápida de decir, no es sencilla de contextualizar y analizar, así que ponte cómodo, toma un aperitivo y hablemos de lo que yo viví hace cinco años. Recuerda que en este club venimos a contar nuestras experiencias y yo te voy a relatar la mía. No es una verdad absoluta. Es muy posible que no tenga nada que ver con la tuya o con la de otros, pero fue mi realidad. Espero que te sirva o encuentres lazos comunes en mi relato. Son conclusiones personales que nacen de preguntas y dudas, que normalmente me llevan a otras tantas.

Como ya te comenté en el capítulo piloto, después de un momento de inflexión vital, decidí lanzarme a cambiarme de sector y de profesión. De diseñador interactivo que trabajaba en una agencia de publicidad, pasaba a ser autónomo como dibujante independiente. Quería ser ilustrador. Pero ¿Esto es realista? ¿Se puede vivir de ello? ¿te genera el suficiente dinero para vivir? ¿Para sobrevivir? ¿Para hacerte rico? ¿Multimillonario? Esta fue una de las primeras dudas que tuve, y es posible que de las más importante. ¿Es una profesión viable?. Así que hice lo que me había enseñado el marketing y la planificación en publicidad: analizar el mercado.

Comencé a ver y analizar todo aquello que tenía alrededor: desde la propia calle con sus mupis, carteles y demás grafismos, a la televisión de casa, pasando por el supermercado o las librerías. Estas últimas eran las más obvias pero no lo único a estudiar. Evidentemente, cuando piensas en ilustración te viene a la cabeza el libro ilustrado, los libros infantiles y juveniles, la prensa, las revistas y los formatos de papel. Fui a librerías y comencé a apuntarme editoriales, a los autores que salían y después los buscaba por internet para ver sus portafolios y lo que hacían. Ahí empecé a entender los diferentes perfiles que había dentro de la profesión. Pero no acabé aquí, ya que el mundo editorial es solo una pata del mundo del dibujo. Analicé el mundo de los videojuegos y de los perfiles que hay detrás de estos proyectos. Desde el concept art hasta el diseñador de personajes y props.

Seguí investigado en animación, cómic, publicidad, marcas comerciales, y muchas otras ramas… el mundo del dibujo es muy muy amplio, y abarca muchos estilo, formatos y en definitiva muchos caminos diferentes. Hay más gente trabajando del dibujo de lo que creemos. Con todo este análisis me hacía una idea de estos posibles caminos, y viendo la oferta, podía intuir que había un mercado que pedía este tipo de profesional. Existían productos ilustrados, así que alguien lo tenía que realizar. Pero esto no me aseguraba que me pudiera dedicar a ello. ¿Acaso sabía si ese autor que editaba un libro vivía de ello? ¿Era su ingreso total a fin de mes? ¿Y el mercado español? Había visto autores españoles, pero también muchos extranjeros.

Así que opte a dar el siguiente paso: Preguntar a los amigos y conocidos que trabajaban de ello. Me puse mis botas de pesado y cansino; y con una sonrisa fui preguntando en mis círculos cercanos a los amigos que vivían dibujando. Cada uno me contaba su experiencia, como te estoy contando yo a ti esta, y aunque eran todas diferentes, todos habían conseguido ganar dinero con ello. Con más o menos dificultad, pero lo habían conseguido. Algunos con portafolios y agentes, otros contratados en compañías. Unos siendo artistas y otros casi diseñadores. Todas estas experiencias tan crudas y puras me enseñó a que es una profesión difícil, que requiere mucho esfuerzo y constancia, pero todos aquellos que hablaba estaban muy felices con su elección.

Tenía la visión de mercado, la opinión de los conocidos y ahora necesitaba ser más realista y sabiendo cómo funcionaba la profesión, debía oír una opinión alejada a mis círculos cercanos. Así que decidí contactar con profesionales ajenos a mi. Esto suena raro, pero era algo que quería saber. Quería la opinión de alguien alejado a mi que me pudiera decir si en el mercado actual era viable y si era realista trabajar de ello. Así que opte por buscar a profesionales con diferentes perfiles y me puse en contacto con ellos. No fue una lista larga. Creo que fueron cinco, de los cuales me contestaron tres de ellos. En todos los casos sus palabras fueron de ánimo y de precaución. Me animaban, confirmando que existía un mercado y clientes, pero que que tuviera cuidado, porque llegar a ellos y tener unas condiciones adecuadas era más difícil. No solo por su mala fe, sino por el desconocimiento, tanto del cliente como el mío. Que al principio, casi seguro tomaría malas decisiones, pero que siempre me informara hablando con asociaciones, otros profesionales o en manuales para saber si los precios y las condiciones, esto muy importante, eran adecuadas.

Aquí es cuando descubrí que el gremio de dibujantes era muy abierto y cercano. En este tipo de respuestas me di cuenta que a diferencia del diseño o la publicidad. Los profesionales del dibujo, en la mayoría de las veces, están dispuesto a hablar abiertamente de la profesión, con sus pros y contras. Sobre dudas, precios y demás temas que nos afectan a todos. Y de manera clara. Puede ser que la visión que tenemos de un dibujante, que trabaja solo en su estudio, alejado de la realidad pueda darte la sensación que son personas frías y antisociales, pero nada más lejos de la realidad. Normalmente son de trato abierto. Tímidos y reservados, pero abiertos a hablar sobre la profesión.

Yo me quedé hasta aquí, pero podría haber seguido estudiando y analizando, por ejemplo con organizaciones que defienden los intereses de los ilustradores y dibujantes: Las asociaciones de ilustradores, que podemos encontrar a lo largo y ancho de todo el país o internacionalmente. Recomiendo esta vía para poder entrar de una manera más sencilla al mercado. En mi caso, parte de los amigos y profesionales a los que pregunté formaban parte de alguna de ellas, así que sencillamente me salte esta parte.Pero visto ahora con perspectiva, a lo mejor hubiera sido interesante reunirme con ellos y ver la realidad desde su ángulo.

Y llegamos a la parte de ver todo aquello que hemos conseguido con nuestros estudios previos. Debía analizar todo lo que había sacado en claro del análisis global. Tenía respuestas, y esas respuestas me llevaban a más preguntas, pero para saber si era viable la profesión no era necesario contestar a todas ellas. Pero me di cuenta que me había dejado algo en el análisis y estudio. Y eso era analizar y ver lo que yo deseaba. Esta parte es compleja y difícil de responder, por lo menos para mi. Debía tener claro lo que quería hacer.

Tenía listada las posibilidades que había en el mercado, las que le funcionaban a otros profesionales, pero debía saber cuál era el más interesante para mi. Analizarme, no solo objetivamente sino subjetivamente. Tenía que saber lo que realmente quería. De nuevo usé técnicas de diseño para sacar mis conclusiones: No centrarme en lo que quiero hacer, sino en los que no quiero hacer. Las limitaciones y los caminos que nos cerramos nos condicionan los caminos adecuados a seguir.

Así pues pensé en todo aquello que no quería: No quería trabajar para españoles. No me gusta el trato que normalmente he tenido con empresas de aquí. Ojo, sé que estoy generalizando y he trabajado con clientes españoles fabulosos, pero el mercado internacional, en ese momento de crisis, era más interesante económicamente hablando. No quería trabajar más de ocho horas diarias, ni fines de semanas y festivos. Te sonará raro, pero muchos colegas de profesión me decían que no tenían horarios y entiendo que para una urgencia puedes trabajar de más, pero es eso, una urgencia. Mi tiempo de trabajo, que realmente lo sintetizaría en trabajo de producción y comunicación, debía ser un máximo de ocho diarias. Y te contaré, si te interesa, como dediqué un año a trabajar solo cuatro/cinco horas diarias y como, con una buena organización, mi productividad aumentó y casi conseguí el mismo resultado que trabajando ocho.

Pero hay muchos más inputs que tuve en cuenta. No te los voy a contar todos porque podríamos estar aquí cuatro horas, pero en resumen te diré que me di cuenta que quería trabajar para empresas extranjeras, de tamaño medias y grandes, que tuvieran una rama tecnológica, ya que mi dibujo se basa en el vector y el arte final para pantalla. Quería solucionar problemas de comunicación visual y gráfica de terceros. Marcando un estilo propio, pero pudiendo adaptarlo a cada encargo. La verdad, y viéndolo con un poco de perspectiva, es que es una visión muy de diseño dentro del mundo del dibujo.

Entonces ¿Se puede vivir de la ilustración y del dibujo? Claro que se puede vivir de ello, pero el trabajo, la constancia, los contratos y encargos van a depender mucho de como de estructures y de tu capacidad de organización y adaptación al mercado. Todo el peso de la profesión recae sobre tu espalda, lo que genera mucho esfuerzo, dudas, angustias y sentimientos encontrados. La vida del ilustrador es muy solitaria, y durante el proceso de crecimiento profesional habrán luchas no solo económicas, si no de inspiración, recursos o vitales. Es una carrera de fondo donde nos sentiremos solos en muchos momentos, comparándonos a otro profesionales, con luchas con clientes e injusticias administrativas. Solo con ideas claras, estudiadas con micro y macro tiempos podremos ser conscientes de que realmente estamos haciéndolo bien. Y si no lo estamos haciendo bien, siempre podemos parar y analizar de nuevo, ya que hay muchas formas diferentes maneras de vivir de ello, según el tipo de profesional (Artista, Ilustrador y Dibujante profesional), el tipo de trabajo (Propios de Clientes o de Agencias).

Si quieres que hablemos de todo esto, dímelo y lo podemos hacer en un futuro programa. Por ahora, el consejo más importante que te doy es que seas honesto contigo mismo. Que te escuches, o mejor dicho que te dejes escuchar de una manera honesta y verdadera, aunque las respuestas que tú mismo te des no te gusten. Te recomiendo la escucha pasiva, la meditación y la introspección / reflexión sobre uno mismo. Como guinda final quiero destacar que durante el proceso de análisis encontré mucha negatividad y experiencias muy duras de la profesión. Como ya os he dicho, ser dibujante profesional y vivir de ello es duro. Es una realidad precaria que normalmente no tiene una continuidad económica, ya que pueden haber altibajos dependiendo de las modas, el mercado y el flujo de trabajo que te entre, teniendo momentos de sobrecarga donde no puedes abarcar con todo, con épocas largas si ningún tipo de encargo. Por eso, actualmente es un momento algo complejo, un momento post-crisis y la cultura de lo inmediato hace que nuestro trabajo pueda tener un precio insignificante.

Pero hay alternativas y se puede vivir de ello. Eso sí, trabajando mucho. Y como en todos lados, hay gente que no llegará a final de mes o rock stars que ganaran para comprarse una mansión. Pero en tonos generales, si se analiza correctamente y te adaptas, se puede sacar un sueldo que te dé para vivir. Yo lo he conseguido, y aunque hay momentos críticos donde pierdo toda la fe, hay otros que no abarco y me explota la cabeza por la carga de trabajo.

Espero que este primer capítulo te haya parecido interesante. Espero ir cogiendo el tranquillo de nuevo a podcastear. Disculpad si he estado nervioso o si mi dislexia ha hecho acto de presencia. ¿Te ha gustado el programa? Recuerda compartirlo, hablar de él entre amigos y redes sociales. A más gente conozca este club, más interesante será vuestro feedback. Te lo agradeceré muchísimo.

Para poder mejorar y hacer del club del dibujo un lugar mucho mejor e interesante hazme llegar tus comentarios. Te animo a que me preguntes directamente. Yo espero hablar sobre varios temas: sobre la profesión (tarifas, el mundo freelance, gestión de tiempo, el valor de nuestro trabajo). Sobre nosotros mismos: (la crítica a nuestra obra, los bloqueos creativos, la motivación o el miedo). Incluso Entrevistas o colaboraciones. Pero si quieres que hable de un tema en particular, o alguna duda que tengas, envía un mail a elclubdeldibujopodcast@gmail.com. Prometo leerlos todos y que seas parte del podcast. Incluso si te te atreves a participar en un programa conmigo, contacta y lo hablamos.

Para cerrar te traigo una recomendación, en forma de libro. No es otro que el famoso y necesario Nuevo libro blanco de la ilustración gráfica en España. Este volumen pretende ser una guía concisa para quien ejerza la profesión de ilustrador. Expone, de forma sencilla, los aspectos más relevantes del ejercicio de la profesión: por ejemplo, cómo defender los derechos de autor de las obras, cómo relacionarse con el cliente, con la Administración, o cómo conocer el funcionamiento de los diferentes mercados relacionados con la ilustración. El Nuevo libro blanco busca ser de utilidad tanto para aquellas personas que se estén iniciando en la profesión como para los ilustradores más veteranos. El libro puede descargarse desde la web de la Federación de Asociaciones de Ilustradores Profesionales: www.fadip.org en formato PDF o epub . También podéis comprarlo por el insignificante precio de 10€ en formato físico. Os dejaré un enlace en la entrada de la web de este episodio. Un libro de lectura necesaria.

Y me vas a tener que disculpar, pero ya se está haciendo tarde. Tengo que volver a la mesa de trabajo para sacar un proyecto de esos urgentes. Que uno tiene que ganarse sus lentejas.Si quieres, quédate un rato más, estás en tu casa, pero recuerda cerrar la puerta al salir. Vuelve cuando quieras y conversaremos otro ratito. Espero verte pronto. Nos escuchamos.


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